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De Formas y Casualidad
Extracto de la revista "Buenos Aires Magazine"- Nº 20; Julio/Agosto 2009- Pág. 32 - 37
Por Connie Royo
Su mirada sintetiza el alma de la metrópolis, y en blanco y negro su premisa se vuelve creación. Con una visión fotográfica, Fabián Attila convierte en arte su mundo cotidiano, ese que recrea con pinceles, carbonilla y pasión.

De familia de artistas, Fabián se crió entre bastidores, pinceles y color. Su madre, Alicia Scavino, era grabadora; su padre, dibujante y pintor. Osvaldo Attila. Así pasó su infancia, y entre dibujos y charlas de arte, fue desarrollando su instinto autodidacta que más tarde formalizó en la Escuela Nacional de arte Prilidiano Pueyrredón. Con pasión y estilo propio
hoy Attila muestra con ahínco y dedicación una estética urbana, en blancos,
negros y sobre grandes forrnatos.

Abocado a estructuras urbanas, su imagen sintética puede ser abordada desde
distintos lugares. "Me considero un pintor urbano, de ciudad", afirmará más tarde. Autopistas, puentes y barrios emblemáticos, como Puerto Madero y Congreso, formarán parte de su arte, lugares a los que llega cámara en mano, no por azar sino con intención documental. Habrá en su trabajo mucho de casualidad, y la evolución de su obra tendrá que ver con los momentos de creación. "La técnica primero es parte del proceso y después, es el cuadro en sí mismo. Eso va generando otras cosas, va evolucionando en lo que después se convierte en la obra final", cuenta.
Sobre telas, maderas, lonas o arpilleras, Fabián crea su universo de estructuras. Si bien incursionó en el trabajo con papel, sintético y asfalto, hoy trabaja abocado al acrílico y las cintas, lo que resultará en una imagen de juegos en negativo.
Docente del IUNA y de su propio taller, hace 3 años aunó camino y, junto a
Juan Pablo Femández Bravo y Alejandro Arguelles, formó el grupo Paralelo
58. Desde planteos diferentes, pero con la misma premisa de temática y
color, cada uno mostrará su visión de una ciudad donde las líneas y la monocromía
serán la gran constante.
Un piso en Capital Federal es su casa y taller. Un gran cuarto será su refugio
creativo. Allí, se acumulan obras de todos los tiempos, formatos y períodos.
La charla fluye amena, y entré café y cigarrillos, irán surgiendo la familia, las
técnicas y sus visiones del universo artístico.
Obra y presente de un pintor curioso.
Su trabajo
¿Empezaste siendo colorista o lo tuyo fue siempre el monocromo?
Pintaba con color, con óleos. Empecé siendo colorista. Era pintura de género. Sigo teniendo un interés muy grande en la escuela de pintura de La Boca... hay varios pintores que me gustaron siempre y me siguen gustando. Es más, la última serie tiene que ver con La Boca, con sus puentes. Uno por empatía o por cuestiones de gusto empieza a pintar por influencia y yo me sentía muy influenciado por ellos. Hacía naturalezas muertas, retratos...
Desde esa temática y color, ¿cómo fue evolucionando tu obra a lo que es hoy en día? En un punto el proceso puede parecer violento, pero es más pausado. El paisaje comenzó a entrar en trabajos de otro tipo, como fondos de retratos. Estuve en un taller con un balcón con vistas de la ciudad y empecé a hacer paisajes urbanos. Comencé a trabajar con asfalto y carbonilla y me empezó a interesar ese tipo de imagen. Amplié los formatos en blancos y negros y después trabajé sobre lugares específicos.
De a poco empezaste a encausar la temática...
Sí, empecé a enfocar el tema. Y en 2006 conforme
el grupo Paralelo 58 con dos artistas
amigos que trabajan una temática similar pero
abordada desde lugares diferentes. Con ellos
empezamos a hacer muestras en distintos museos
de Buenos Aires y el resto del país.
¿Por qué el nombre?
En realidad el paralelo 58 pasa por debajo de Tierra del Fuego. Tendría que haber sido meridiano 58, que es el que pasa por Buenos
Aires y La Plata, pero nos gustó como sonaba paralelo a pesar del error del concepto.
¿Lo tuyo fue siempre la pintura o incursionaste
en otras disciplinas?
Sí. Siempre me aboqué con más dedicación al dibujo y a la pintura, también hice escultura
y grabado.
Viendo tu trabajo hoy, ¿vislumbras dejos de tu madre y padre en cuestión de estilo, color, formas...?
Ahora ya no. Yo ayudaba a mi madre en su taller, le en tintaba las chapas y técnicamente
aprendí mucho. Además teníamos muchas conversaciones sobre arte, pintores, muestras.
¿Te ayudó el hecho de que tus padres hayan formado parte del circuito?
Te ayuda y no te ayuda. El peso del apellido en un momento es difícil. De alguna manera uno hace un esfuerzo por separarse
constantemente. Quizá un discípulo mantiene la influencia durante más tiempo; siendo el hijo por ahí tenés más reticencia.
¿Eran de criticar tu trabajo?
Mi padre era más crítico, pero las críticas en mi caso vienen más por el lado de los amigos. Yo soy bastante autocrítico igual, lo que no me gusta no lo muestro.
Su arte hoy
¿Cómo surge el trabajo con cintas?
Sobre una imagen bien xilográfica empecé a trabajar con cinta de enmascarar porque necesitaba cortes más plenos. Llegó un punto en que enmascaraba mucho y ese enmascarado me empezó a gustar más que el trabajo terminado. Lo último tiene que ver con eso.
Y los fondos planos van mutando hacia algo más dinámico...
La pintura con fondos planos fue cambiando. Ahora estoy trabajando con plotters. A estas estructuras les doy un dato más de ubicuidad con una foto digital satelital y con la imagen pintada superpuesta.
¿Tenés idea de avanzar sobre esta técnica?
Va avanzando como una evolución natural. Ahora me conseguí unos mapas, unas cartografías de papel de las provincias que tienen otros colores, los fotografío y los trabajo en la computadora. Los voy velando, exagerando contrastes... Algunos los trabajo en blanco y negro y otros tienen más color.
Quién te dice vuelvas al color...
No creo que de la misma manera que lo hacia antes, pero tengo ganas incluso de empezar a mezclar las cosas.
Fabián, ¿cómo juega la tecnología en tu arte?
Hará cuatro años que trabajo con la computadora. Ahora proyecto bastante, lo que me da un margen de composición mayor. Modifico
detalles, juego con contrastes. Todas esas cosas me hacen ir más seguro a la tela. Desde el punto de vista de la imagen, la computadora es una herramienta muy poderosa, los tiempos se acortan, pero lo más importante, lo que juega muy fuerte en la obra es esa
calidad gráfica, de imagen impresa. Si tenés que volcar todas esas ideas en papel es más engorroso.
Tenés una cuota de tecnología importante entonces...
Creo que hoy por hoy es una herramienta insoslayable. He pintado con atril y pincel y de hecho la pintura que me gusta tiene que ver
con eso. Tengo muchos amigos que pintan de esa manera y me encanta.
¿Cómo es hoy la relación con tu obra?
Me pasa que me gustan mucho los trabajos cuando los hago pero me dejan de gustar rápidamente. Me parece que eso está bien. Siempre me gusta más lo nuevo. A mi padre le gustaba decir que los artistas siempre hacen la obra que no saben, las que le generan más dudas y desafíos, creo que acuerdo con eso.
¿Y sos de los artistas que pueden hacer a pedido?
No soy reticente a hacerlo, pero por suerte tengo obra anterior. A veces me dan ganas de volver a trabajar con materiales que dejé de lado. Incluso, lo disfruto más, La verdad es que no tengo problema en ir y venir.
Fabián, cuando empezás una obra, ¿sabés hacia dónde vas o vas sorprendiéndote en el camino?
A veces estoy más seguro, a veces menos; en general sí, porque trabajo con un boceto previo que está impreso, pero me dejo sorprender por lo que vaya sucediendo.
¿Te gustaría incursionar en otras disciplinas?
He hecho alguna experiencia en fotografía intervenida. Los últimos trabajos
son un poco eso porque ploteo la imagen satelital que uso como si fuese una pantalla. De todos modos me siento más cómodo buceando en
los límites que dejan las disciplinas tradicionales.

De técnicas, concursos y provocación
¿Si hay algo tuyo que gustó mucho, ¿cómo se hace para no caer en la
repetición?
No está ni bien ni mal, digo, la repetición de una imagen, yo trato de evitarlo
por una cuestión de evitar el hastío; si tengo que hacer algo obligado seria un
peso. El riesgo es que te deje de gustar lo que hacés. En general uno trabaja
con mucha curiosidad.
Hay que estar atento para no tentarse entonces...
Y, hay una parte del profesionalismo en la que hay que tener cuidado. Sobre todo cuando uno empieza a estar en el circuito del mercado y ese mercado empieza a exigir. No sé si es prejuicio o temor, pero es mejor moverse. No
desdeño de la parte oficial del arte, pero la legitimación del artista puede
darse por canales diferentes que no sean los tradicionales.
¿Te molestan los rótulos en cuestión de disciplinas y técnicas?
Hoy en día hay como un tema en discusión en lo que respecta a las disciplinas;
en realidad son como corralitos que uno arma. Los límites son imprecisos. Hoy es muy difícil ponerse de acuerdo y no sé si tendría sentido hacerlo, creo en ese aspecto que la obra tiene, o no tiene, interés por sí misma, no desde donde esté hecha ni por los materiales con los que fue ejecutada.
¿Lo tuyo es ese borde impreciso?
Yo me muevo cómodo en ese límite impreciso. Me gusta el límite de lo no disciplinario, de la falta de ubicación, de la inestabilidad. Es importante el
estudio de los materiales tradicionales para aprender, pero a la hora de trabajar
lo siento como un dato menor. No tiene mucha importancia para mí,
en definitiva siempre es imagen, y la técnica en todo caso siempre es el resultado
de esa manera particular de cada artista en el manejo de los materiales,
sean estos cual fueran.
¿Tomás el límite como una provocación?
No, me han rechazado en concursos por no estar dentro de esas disciplinas reglamentarias, pero insisto, es difícil encerrar lo que uno va haciendo en un reglamento, por eso se nombran y renuevan los jurados, supongo que
depende de la amplitud de cada uno. Hoy hay nuevos certámenes no tradicionales en donde no hay una referencia técnica o disciplina específica.
Fabián, como docente, ¿sentís que a los más j6venes les cuesta sumarse al del arte?
Siento que a los chicos les cuesta ir a ver muestras, a los museos, hacerse una costumbre de eso; uno está permanentemente incentivando eso. Asumo que en otras disciplinas es más natural. En danza o música me parece que hay como un contacto más directo con el hacer. El que estudia música seguro tiene un grupo o va a recitales. Hay alumnos que pintan hace dos o tres años y no conocen a ciertos artistas, o deja de pintar cuando llega el verano. Estoy generalizando, pero hay poca gente que trabaja en su taller o siente la necesidad de tenerlo.
¿Cómo sigue tu agenda para lo que resta del año?
Con Paralelo 58 tenemos una muestra en Santa Fé y otra a confirmar en Buenos Aires.
Fabián, ¿qué significan los premios en tu carrera?
En algún momento es plata y permiten seguir haciendo cosas. También un reconocimiento, son parte de tu carrera, vas armando el currículum. No es que son una mentira, pero de la misma manera en que entrás a un salón y te premian pueden rechazarte.
O sea que el rechazo o el premio no te generan mucha emoción...
Convengamos que me gusta entrar. No es un fracaso el rechazo, pero prefiero entrar; y si me dan un premio mejor...
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