Martha Peluffo    
 


 

"Sol-cuello cortado", 1964- óleo sobre tela, 130 x 97 cm, colección particular

Los Siete Pintores Abstractos contaban "con una trayectoria definida. Tienen una posición espiritual y una modalidad plástica que los caracteriza. Se identifican por la calidad y esa es, quizá, su única concordancia permanente. ( ... ) Coinciden en afirmar el prius de la sensibilidad y de la emoción, al margen del geometrismo. ( ... ) El grupo se afirma, pues, por una peligrosa expresión de vitalidad. Vitalidad que se traduce en unos como una acentuada tendencia a la irracionalidad y en otros (Testa, Sakai, Miguens y Peluffo), por la presencia de cierto clima lírico y sentimental. ( ... ) La línea emocional, evidente en Testa, se " hace musical en Josefina Miguens y en Martha Peluffo, y caligráfica en Sakai. ( ... ) En Miguens y Peluffo, melodía.(... ) En Martha Peluffo, los ritmos son abiertos, angulares e incisivos, con dirección y sentido muy definidos". El crítico Ernesto B. Rodríguez : observa que Peluffo deja "los serenos planos de colores por una suerte de manchismo, donde pone peligrosamente a prueba la sensibilidad de un artista para 'orientar' los resultados del azar"...
...Usa óleo, tintas, temple, en un mismo cuadro, a la par que aplica el color con pinceles, espátulas, sopletes, y acaso algún otro medio mecánico. ( ... ) El resultado, :convengamos, es inmejorable. Su pintura es bella y sugestiva, poética, suscitadora de ámbitos de sueño y pictóricamente rica". Sus pinturas "evocan resplandores de un arte que tiene su raíz en Oriente y en el 'tachisme' contemporáneo. ( ... ) [Ella] adelanta una visión de mayores posibilidades" sin desdeñar "la pasión humana".

Al año siguiente vuelve a Pizarra (1959) con "óleos que reafirman su gesto y soltura técnica. Son especialmente interesantes desde este último punto de vista. Hacen pensar en 'géneros estrujados, pero también en cristalizaciones violáceas; blancas, negras y rojas. Martha Peluffo suma la personalidad a la 'seriedad. Mucho se puede esperar de ella, de su empeño, de su 'fino espíritu". En esas seductoras pinturas, técnicas mixta, con números por títulos (N° 4, N° 5, etc.) o "sin título", que remiten a "pliegues de telas y papeles arrugados, muy leves, en las que predominan los colores sobrios casi neutros", probablemente Martha utiliza la técnica del frottage, frotamiento automático descubierto por Ernst, que dispara la : ; imaginación y resulta en formas azarosas, al transferirse al papel o la tela el estriado de una superficie arrugada con la asistencia del sombreado de un lápiz.
Es en la misma Pizarra, considerada entre las grandes galerías por su preferencia por lo actual, donde reaparece el Premio De Ridder (1959) para artistas de menos de treinta 'años y en el que obtiene una primera mención. Pobladas por apasionados fragmentos de una gestualidad imprevisible, y cargadas ahora de materia esparcida con espátulas de goma, sus telas parecen reivindicar asociaciones insólitas...

El ojo ardiente

En su visita a Buenos Aires, en abril de 1960, el ministro de Cultura francés André Malraux se entusiasma con el arte local y halaga a más de uno cuando afirma que la pintura argentina es insuperable en el continente por su diversidad, calidad, fuerza. Esta pintura, que está a la vanguardia de la plástica sudamericana, tiene que asomarse al mundo, tiene que ser mostrada para que salga a desafiar a la gran crítica"
Las Obras de los artistas argentinos -Peluffo con óleos vinculados a la propuesta informalista, como El germen (1961) y Los sortilegios (1961), Hondas plantaciones (c. 1961) y La Victoria de Simotracia (c. 1961)- que viajan a la Deuxiéme Biennale de París (1961, con Pablo Curatella Manes como comisario) y a la exhibición de Arte argentino actual (1963, con Gyula Kosice como comisario), ambas en el Musée d'Art Modeme de la Ville de Paris, no encuentran demasiado eco en la "gran crítica"...


"Sin título", 1958, óleo sobre tela, 80 x 100 cm, colección Mauricio Neuman


"Sin título", 1958, óleo sobre tela, 80 x 100 cm, colección particular

...En abril de 1961 exhibe por primera vez en Bonino, "la galería más influyente del momento", según Kemble, por entonces crítico del Buenos Aires Herald. Allí se presenta con cuatro óleos de mediano y gran tamaño: El gran mal, El germen, Raíces y Páramo, en compañía de Macció, Juan Carlos Badaracco y Jorge de la Vega...
...En 1963 participa del envío argentino a la VII Bienal Internacional de San Pablo, junto a Kemble, Roberto Aizenberg, Raúl Russo, Luis Seoane, Juan C. Castagnino, con curaduría de Llinás. Peluffo presenta cinco emotivas, ambiguas, pinturas gestuales, texturadas entre ellas Fuego central, con ondulantes e impacientes empastes en grises y rojos, y Esa ave confesora del planeta, cuyos trazos parecerían reflejar la rauda agitación de los pájaros en movimiento o, quizá, las pinceladas del incendio de los sentimientos. Con esta pieza, que actualmente forma parte del patrimonio del Museu de Arte Contemporanea da Universidade de Sao Paulo, Peluffo obtiene el Premio Caia de Alcántara Machado, otorgado por la FundaÇao Bienal de Sao Paulo al mejor artista latinoamericano, ex aequo " con Jorge Páez Vilaró, cuyo jurado de veintidós personas incluía a Giulio Carlo Argan, José Gómez Sicre, Alejo Carpentier.

En una reseña periodística, con otras dos artistas mujeres presentesen la Bienal, se distingue a Peluffo con foto de la reproducción de El otro, apuntando que su fuerza expresiva y truculencia bien representativas de la pintura en la Argentina.
Quizá cuando menciona el atormentado expresionismo de cerca pintura local, la crítica brasileña piensa en el grupo llamado. Nueva figuración, pero Peluffo señala explícitamente que su obra no debe ser asociada con éste.
Amigos y colegas, los cuatro integrantes de la Nueva figuración, Ernesto Deira, De la Vega, Noé y Macció, en uno u otro momento mostraron repetidamente su obra junto a las producciones de Martha.
Peluffo continúa en una búsqueda libre para reconstituir la esencia de su pintura, que juega con la mirada del espectador y deja sentir su color, fuerza y movimiento. Invitada al Premio Nacional Instituto Torcuato Di Tella (1964), exhibe obras infor­ malistas que estallan en trazos impetuosos y caóticos, como Las leyes del desastre, que toma su nombre de un poema de Llinás, Lo que vendrá, Sol-cuello cortado y Donde yo estoy. Similares a la premiada en San Pablo en 1963, son descartadas junto a las de Deira en la primera vuelta de votación por los jurados Clement Greenberg, Pierre Restany y Romero Brest. Son "obras de su etapa 'matérica' con pintura chorreada, raspada, espatulada con colores violentos y negro"...
...Los artistas Polesello, Borda, Carlos Lesca, Luis Wells, Ricardo Mampaey y el músico Carlos Cutaia trabajan en el primer piso. El italiano Vittorio Minardi lee marxismo y filosofía, mientras la bailarina Gioia Fiorentino ensaya su rutina y el fotógrafo Oscar Balducci escribe poesía en "la Casa de las brujas", como la llaman sus propios residentes. A Martha le dicen La sorciere...


"Sin título", 1958, óleo sobre tela, 100 x 100 cm, colección particular


"Las pieles de la tierra", 1962, óleo sobre tela, 80 x 80 cm, colección Banco Ciudad

...Si bien en 1965, en la VIII Bienal Internacional de San Pablo, Martha es incluida por Pellegrini en la sala especial sobre "Surrealismo y arte fantástico", junto a un deslumbrante elenco internacional, con telas informales que se aproximan al "neosurrealismo", como Las leyes del desastre y Lo que vendrá (exhibidas en el Premio Di Tella 1964), las obras que inauguran un nuevo territorio de imaginería decididamente surrealista son las que despliega a partir de 1965, fruto de "su tarea solitaria (...) en la que incorpora elementos de la realidad cotidiana (...) que al entrar en colisión con la abstracción plantearán una suerte de monsense topológico".
Con una vida afectiva turbulenta, la artista viaja sola a Venezuela en 1966. En Los desiertos del ocio, en galería Gamma, es posible verificar otra original transición de su pintura.
Mientras que en El arte de la sed se perciben gestos de una inesperada fuerza y violencia que ocupan toda la tela, en otras pinturas esas señas quebrantadas, a su vez, aparecen contenidas, atrapadas en cajas, cajones -¿muebles, féretros?- que flotan y organizan el espacio, como en Bajo todos los climas o Memoria. Las formas geométricas, los cubos en perspectiva, que enmarcan revulsivos trazos, crean una ilusoria apariencia tridimensional. Parecen salirse del plano y estar al alcance del espectador , como invitándolo a entrar a esas ficciones alucinadas, tan cercanas, tan lejanas.
"La tridimensionalidad de los espacios fantásticos que ella circunscribe pertenece a la índole de la aventura absurda del hombre, apresado entre la realidad y el deseo, entre la libertad y el miedo, en una espesa amenaza de símbolos donde las formas rectangulares, por fuera y por dentro, se manifiestan en su ciega y opresiva elementalidad...

Cómo me veo

...Mucho antes de que la teoría feminista llegara al mundo del arte de las orillas del Río de la Plata, se pinta dramática y repetidamente a sí misma en un perturbador intento por definirse subjetivamente, examinando su cuerpo y su rostro: "Yo sé que mi cara se transforma siempre ... ".
La artista realiza enormes autorretratos que comienza a mostrar en 1968 y que conforman una suerte de desdoblamiento, o quizás una clonación de su efigie. "De alguna manera estoy intentando un reconocimiento de ésta Martha Peluffo en dos fases principales: cómo me veo yo y cómo me parece que me ven los demás" aclara. "Pero, además, Martha logra proyectar a través de sus telas la expresión interna de su yo: Martha oscura, descolorida, gris, contempla ávidamente a Martha brillante y llena de luz".
Ni tanto ni tan poco, es cierto que la política sólo interesa a una minoría de artistas plásticos, como los de "Tucumán arde", que en 1968 congrega las experiencias de artistas porteños (algunos de ellos ex Di Tella) y rosarinos de vanguardia politizada que promueven una serie de acciones -con herramientas del inventario conceptual- en ámbitos ajenos a las instituciones artísticas.
Algún crítico afirma que, con los autorretratos, Peluffo "incursiona en la Nueva Figuración (...) con la ayuda de la técnica institucionalizada por el pop-art", pero la artista no cree 'que su obra se adscriba a la primera ni a la segunda clasificación, "porque la neofiguración es una metáfora de la realidad. En cambio, lo que yo hago es la realidad misma. Utilizo mi imagen corporal, pero podría utilizar sillas o nubes. En este caso, el autorretrato significa que me remito a mi realidad"...

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