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Quemazón del rastrojo, óleo sobre tela (1961), 60x80 cm. |
Gradualmente, la obra de Castagnino va siendo conocida y el artista
adquiere popularidad. Sus temas preferidos de caballos, maternidades, paisajes
con figuras de personas y animales, lo identifican cada vez más. Como lo ha señalado
Samuel Oliver, "con el tiempo fue despojándose de esa carga literaria que connotaba
un tema, y su paleta fue abandonando las tonalidades pardas y espesas de materia,
para emplear armonías de colores puros y transparentes, en composiciones que tienden
a una abstracción y donde la libertad expresiva se manifiesta en formas dinámicas".
En la obra gráfica de los últimos años se pone de relieve su pensamiento plástico
a través del control mental ejercido sobre el impulso instintivo. Sus dibujos son
de una maestría reconocida y admirada por numerosos artistas de nuestro medio que
han dado testimonio, por escrito, de esa cualidad sobresaliente de Castagnino. Asi, para Enrique Aguirrezabala, "Castagnino sentía la fascinación de recomenzar permanentemente
su diálogo con los fantasmas que amaba"
y "el hilo que teje esa urdimbre única es
la línea, animada por la pasión de un poeta".Miguel Ángel Bengochea considera que "hay distancia entre el pensamiento y la escritura, en
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Verano, óleo sobre tela (1963), 130x150 cm. |
cuanto a la rapidez de uno
y la lentitud de la otra; hay distancia entre la imagen y la realidad. Pero no la
hay en el sentimiento que guardo de quien fue para mi figura esencial como hombre
y como pintor". Víctor Grippo
dice: "Recordé la atracción que en mi adolescencia
me provocaban las tintas y acuarelas de Castagnino, por la libertad del gesto,
la espontaneidad y, simultáneamente, el control casi absoluto de su trazo. Durante anñs intente una perfección equivalente
sin alcanzarla, aunque la enseñanza quedó,
y se enriqueció al conocer su ubicación conceptual sobre el arte y el compromiso
ético del artista, su espíritu puesto al servicio continuo del oficio y de la cultura".Por
las condiciones excepcionales de sus dibujos, Castagnino ha merecido un gran
reconocimiento de sus propios colegas del arte que lo han reconocido como un maestro
verdaderamente singular. De ello ha quedado testimonio también en sus tintas, sus
acuarelas, las pinturas al óleo,
acrílicas o al temple, ya que esta última técnica
fue recreada por el artista, obteniendo de ella creaciones memorables.
A fines
de los años cincuenta, Castagnino comenzó a cosechar un reconocimiento más amplio
a su labor artística. En 1956 recibió el Gran Premio del Ministerio de Educación
y Justicia por su pintura "Tango".Un año después, el Primer Premio de Dibujo
del Salón de Acuarelistas y rabadores
por su obra "Chico con perro" y el Premio
"Enrique Prins" otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes.
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Homenaje a Guernica, acrílico (1965), 100x125 cm. |
En 1958 fue galardonado
con una Medalla de Honor en Pintura en la Feria Internacional de Bruselas y fue
invitado especial en la Primera Bienal de Porto Alegre. A los pocos meses, en 1959,
recibió el Gran Premio de Honor del Salón Nacional por su pintura "Quemazón". En
1960 fue acreedor al Premio Especial de Dibujo en la II Bienal Interamericana de
México.
Por esos años intensificó su actividad como muralista, participando en
la realización de varios murales. En 1958 creó uno para la Galería Flores titulado "En el amanecer de la ciudad".En
1959, otro en la galería
París titulado "Hombre-Espacio-Esperanza", y un año después, el titulado
"Ciclo y Orbita" para la galería Del Centro. En 1961
hizo el mural "Despertar
en la llanura" para la galería Del Obelisco. Todas estas
obras ilustran acerca de una época de Buenos Aires en la que se efectuaron este
tipo de obras artísticas que se incorporaban a los espacios públicos de la ciudad.
La serie de murales de Castagnino continuó en 1963 con el realizado en la Compañía
"La Rectora", en Buenos Aires y el titulado "Vuelo en la llanura" para la sede
de Aerolíneas Argentinas en Montevideo.
En 1960 el artista viajó por Centroamérica
y vicie por un tiempo en México. Presentó exposiciones en Río de Janeiro, México,
Roma, Praga y Budapest. En 1962 recibió el encargo de la editorial EUDEBA de ilustrar
una nueva edición del "Martín Fierro" de José Hernández. Esta publicación le dio
a Castagnino una popularidad muy grande; la edición fue todo un éxito
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Homenaje a Boccioni, técnica mixta (1965), 150x150 cm. |
y las láminas
con los principales dibujos a tinta que formaban parte de la edición, se vieron
reproducidas por todas partes. Esta obra fue, sin duda, consagratoria para el artista
y su repercusión le dio una trascendencia que, hasta entonces, no había alcanzado.
Los reconocimientos a su labor se sumaron. En 1963 recibió el Gran Premio de Honor
del Salón Internacional de Saigón. También ese año fue incorporado como Miembro
de Número a la Academia Nacional de Bellas Artes.Participó de la Bienal de San Pablo e integró la muestra de arte argentino en el Museo de Arte Moderno de París.
Entre 1964 y 1966 Castagnino se fue a vivir con su mujer a Roma. Allí realizó el
mural "Pampa-Vuelo-Urbe" de 18 metros cuadrados para la sede de Aerolíneas Argentinas
en la capital de Italia.
El Centro Editor de América Latina Publicó en 1968 su libro "La Acuarela", realizado con un enfoque didáctico que resume sus experiencias en
ese difícil arte. Su obra mural culminó en 1970
con la realización de "Ciencia-Ciclo-Vida"
para el Hospital Regional de Dolores (provincia de Buenos Aires). Con sus murales,
Castagnino dio testimonio a todo un concepto ideológico del arte que prevaleció
durante varias décadas en América Latina, dando prueba de un arraigo singular que
define, en buena medida, al arte latinoamericano. El muralismo de México es un ejemplo
paradigmático de esta visión del arte, donde la expresión artística adquiere un
dominio público y popular, que valiéndose de
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Testimonio, óleo sobre tela (1965), 90x118 cm. |
lo narrativo, lo simbólico y lo alegórico,
brinda una visión del pueblo americano, su realidad histórica, su situación presente y su proyección utópica.En
ese sentido, Castagnino ejemplifica al artista moderno
de nuestro continente y al conflicto, siempre presente, entre la realidad social
que plantea una necesidad iconográfica vinculada al espacio o lugar de pertenencia
y las necesidades expresivas de la época, asociada, a su vez, a las problemáticas
de un lenguaje que tendía a dejar atrás a la figuración.
Esta circunstancia se observa
de manera notable en las pinturas del artista de sus últimos años. En ellas, Castagnino
patentiza esa lucha interior, ese afán de conciliación entre ambos polos opuestos.
Las formas se abren, la figuración pierde el rigor de la línea, el color se vuelve
más protagónico. La utilización de la pintura acrílica favorece este proceso. Si
bien subsisten casi todos los temas que caracterizaran sus etapas anteriores, cambia
su tratamiento como si el artista lograra con ello un nuevo aborde expresivo. Se
ha vuelto mas sensible al color, menos categórico en la estructura de sus formas,
mas abierto a la pura percepción plástica.
La mayor elocuencia de Juan Carlos Castagnino
esta en sus obras.
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Idilio, pastel (1968), 88x103 cm. |
Ellas bastan para traducirnos una visión del arte insertada en
el espacio y el tiempo. Sin embargo, en una pequeña libreta de apuntes condensó,
algunas de sus ideas centrales. Es interesante recogerlas como, una síntesis conceptual
de su creación. Esos apuntes breves no están ordenados ni fechados. Recogemos,
al azar algunos conceptos: "La creación artística es un juego dialéctico entre las
acciones determinantes de la realidad y las reacciones de la conciencia que tienden
a liberarse, de manera que el conocimiento del artista y sus facultades de realizarse
artísticamente crecen y se desarrollan." "El mundo se significa en el plano
puro
del arte con una intensidad mayor que la alcanzada por la anécdota natural."
"Debe
eliminarse totalmente el asunto, tema, anécdota, para que la pura efusividad expresiva
haga su aparición." "El creador no tiene que tener limitaciones de ninguna naturaleza." "En una obra, la totalidad como hecho pictórico es necesaria; diriamos, que es el
primer acto necesario inicial, pero no es autosuficiente; falta el valor, el mito,
la esencia."
En todas estas apreciaciones, Castagnino deja expresada su visión del
arte, su actitud creativa, su sentido existencial del hecho artístico patentizado
en toda su obra. Su honestidad intelectual y humana han prevalecido quedando reflejadas
en sus creaciones, nacidas de una intensidad vital en que las ideas y la toma de
posición ante la realidad social quedaron expresadas en términos plásticos. Supo así, Castagnino, dar un fuerte contenido emotiva a su pintura, animada por una
gran convicción personal.
El artista lo supo decir con sus palabras: "El
pintor
actual no puede negarse ni a la idea de la pintura come puro reflejo de la realidad,
ni a la idea de la pintura como puro y simple instrumento para trascender esa realidad,
y la síntesis es la confrontación entre poesía y verdad, entre pasión y razón."
Juan Carlos Castagnino murió en Buenos Aires,
el 21 de abril de 1972.
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