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MARIO CRAVO NETO
Extracto de la revista "Southward Art"- Nº 6 -
Pág. 50- 64
Por Edward Leffingwell
La tropical ciudad portuaria de San Salvador de Bahía de Todos los Santos está situada en una península que separa las aguas del Atlántico de las de la bahía homónima y fué centro del tráfico de esclavos y primera capital del Brasil portugués. Llamada en alguna ocasión la 'Roma negra', Salvador es hoy una de las zonasde mayor concentración urbana de Brasil y por lo tanto una de las de mayor pobreza. Es también el hogar del candomblé yoruba, una práctica religiosa de la diáspora africana del Brasil,y la más pura fuente de la cultura yoruba de las Américas.Las divinidades del condomblés son los orixás, dioses poderosos que nos protegen, nos guían y nos conceden favores, entrando en los cuerpos de los iniciados cuando están en estado de trance, otorgándoles visiones y hablando a través de ellos.
 
En Bahía se ha desarrollado una práctica sincrética que homologa o funde los poderes y atributos de los orixás con los santos de Roma,y quienes la practican, se dice, son visitados por los espìritus de los antiguos guías, que a veces hablan con la voz del orixá Esu, intermediario y mensajero de los dioses, Mario Cravo Neto dedica esta obra a Esu Maragbo, El más humano de los orixá, Esu es hijo de la Madre de las aguas, Yemoja, personaje importante de esta hstoria. Estos dioses que habitan entre nosotros pueden parecer incestuosos y su sexualidad es a veces desconcertante.
Las historias de sus nacimientos, muertes y cópulas,y el recitado de sus atributos, provienen de fuentes muy complejas. Esu está en los cruces de caminos y en los lugares donde se reúne la gente. En forma de mujer su nombre es Legba, la que atrapa, la que trae los sueños eróticos, apareciendo bajo la forma de espíritu femenino o masculino, como los súcubos e íncubos medievales, manteniendo relaciones sexuales con los huéspedes dormidos: y un ser tan malicioso no podía hacer su morada en otro lugar que en las calles. En las casas, la imagen de Esu está colocada al frente, bajo un tejado de paja,y siempre va desnudo, sentado con las manos sobre las rodillasy un enorme falo entre ellas.
 
Esu ha revelado el arte de la adivinación, Esu es el mensajero que media entre los orixás y la gente, es el compañero oculto que atiza el fuego del vientre y lleva a la gente a hacer cosas que saben malas. Es jovial, señor de las relaciones fáciles, indiferente al bieny al mal, el que observa, el que desbroza los caminos. Y por sobre todas las cosas, es el más fiestero de los orixá. Mario Cravo, que sabe mucho de esas cosas, ha puesto el título de ¡Laroyé! a su libra de fotografías de la gente de Bahía. Es un saludoyoruba, una bienvenida a Esu, una invocación de su presencia y sus poderes. Un hombre de marcado magnetismo, que practica los rigores del trabajo sin por ello caer en la penitencia.
 
Mario Cravo se siente atraído por aquellos que son capaces de disfrutar de lo que hacen, sean quienes sean. Formado por la cultura que lo nutre, usa su cámaray la luz disponible para contar las historias de los días y las noches en las que pasa el tiempo de Bahía, en fotografías encuadradas por su instinto y por la belleza del simple estar ahí. A veces se queda un poquito más, cuando todos los cautelosos han vuelto a casa,y así surgieron algunas de estas fotografías.
Mario Cravo se mueve de la bahía a los senderos y los caminos y los mercados de Salvador. Ve las palomas blancas en una jaula, esperando el sacrificio. Un luchador tocado de rojo, las manos envueltas en tela del mismo color, el color de Esu. Un puesto de carnicería que exhibe pezuñas y en el cual arde un fuego para asar la carne. Huevos y aves de todos los colores. La geometría de la arquitectura incidental, que toma los colores tal como vienen. Una iglesia colonial y niños jugando. Los altares de Roma, alguien que observa con su cabello vuelto corona de espinas. Risas, música, tambores, danzas, las comidas de santo de las calles sagradas, ofrendas a una imagen de Esu de madera, con sus largos cuernos y su enorme falo.
 
Rosas, frutas y gallos de pelea.Flores blancas marchitándose junto a las aguas de Yemoja. Trabajadores y prostitutas observan las aguas y vuelven a surgir de ellas, a la vista de las torres y las almenas construidas sobre los cimentos rocosos de las viejas paredes del puerto, donde los guardias esperan. Son, como Esu, juguetones, más dados a perdonar que a olvidar, arrogantes , irascibles, valientes y ardientes, con la fiebre de la inmortalidad brillándoles en los ojos.
Mario Cravo encuentra a su alrededor a todos aquellos en quienes estas características se han hecho carne, porque Bahía es su hogar y conoce a su gente. Por los años de paciencia dados a la fotografía ,y por su trabajo en cine además, sus fotografías se llenan con los movimientos voluptuososy sensuales que su lente ha capturado por un instante. Si siguiera el calendario eclesiástico, este libro comenzaría con la fiesta de Yemoja, el 2 de febrero, seguiría camino hasta el Carnaval,y terminaría el 23 de noviembre en Axe Opa Aganju, el día de fiesta de Esu Maragbo, para luego, con la alegría del verano tan próximo, volver a comenzar.
 
En los últimos veinticinco años, Mario Cravo Neto ha producido una serie de libros en color, que incluyen meditaciones sobre ex votosy sobre el trabajo de su padre, el escultor Mario Cravo junior,y principalmente sobre su lugar en el mundo, Bahía. Las imágenes en blanco y negro, de elegante composición y excelente impresión, que han hecho la fama de Mario Cravo Neto, son composiciones centradas y totémicas, compuestas de luces y sombras, y algunas de ellas, como el famoso retrato del músico y compositor Carlinhos Brown como Esu, han agregado nuevas dimensiones al sentido de la palabra "poderoso". Son ofrendas hechas en el cruce de los caminos, ofrendas a Esu.

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