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El Arte Objeto
Interrogantes ante la Sociedad Cultural del Tercer Milenio
Raúl Vera Ocampo
Ed. Vinciguerra
"Los pintores que obedecen a la imaginacion buscan en su diccionario los elementos que concuerdan con sus concepciones; y todavia, arreglandolos con cierto arte, les dan una fisonomia totalmente nueva. Los que no tienen imaginacion, copian el diccionario."
Charles Baudelaire
No hace mucho tiempo, en un programa sobre musica emitido en cable, que es por donde todavia se pueden ver algunos buenos programas ya que los canales llamados "de afire" son practicamente inexistentes en materia de calidad, veia y escuchaba la ejecucion de un concierto en Jerusalen por la orquesta sinfonica de Israel, conducida por Isaac Stern y como solista en flauta Jean Pierre Rampal.
Tocaron los dos conciertos para flauta de Mozart, en una version antologica que me lleno de satisfacciones. En el intermedio entre los dos conciertos, Isaac Stern le comentaba a Rampal las bondades de su ejecucion y como transmitia a Mozart tan perfectamente adecuado a lo que se supone era su modo de sentir. Jean Pierre Rampal contestaba alli que era como si siempre hubiera conocido a Mozart, ademAs de sus preferencias por la musica del siglo XVIII. Stern y Rampal, eximios tecnicos de sus ins trumentos -el violin y la flauta respectivamente-, se referian a la interpretation en terminos de sonoridades coloristicas y Rampal concluyo diciendo que su manera de transmitir los conciertos de Mozart estaba guiada por un profundo amor a su musica.
Dos genios interpretes contemporaneos de la musica de todos los tiempos, dos seres que conocen sus instrumentos a la perfection y que a traves de sus partituras llegan a lo hondo de la creacion de compositores universales, nos hablan de la creatividad en terminos de coloristicas y de amor.
Y es que de eso, en el fondo de todo, se trata la creatividad. A pesar de todos los teoricos y de las infinitas interpretaciones semanticas que en nuestro siglo parecen sobrepasar a la mismisima creacion. Hoy asi tenemos quizas mas teoricos y dilucidadores de la creatividad, que creadores mismos.
Esto, a lo mejor nos ponga ya de lleno sobre las caracteristicas de nuestro siglo. Un siglo que hasta su mitad emprendio la aventura de la tecnica y del conocimiento con el mismo impetu que el afan de explorar nuevas formas de crear. Tal vez ese mismo afan es el que hace emprender al hombre una busqueda desenfrenada que, en su alucinacion, lo aparta y aleja de referencias clasicas y fundamentales que siempre han inducido al halito creador. De cualquier manera, pareciera que en la otra mitad de este siglo que ya se acaba, nos pasaremos tratando de explicar nuestras falencias, nuestras capacidades, rebuscando en lo actuado una afirmacion del presente, como si las usinas, esas mismas que impulsaron con desafio al hombre de principios del siglo -X-X, hoy estuvieran agotadas o en trance de desaparecer.
Es quizas por apartarse de aquellas sendas creativas originates mencionadas, que Stern y Rampal solo pueden atinar a definir sus aptitudes musicales geniales como simbolos de riquezas coloristicas o de un conocimiento real basado en el amor. tY que es el amor? Quizas lo mismo que
la creatividad. Y tal vez nos haga falta un poco de esta humildad para entrar en los senderos que rescatan al hombre de su mediocridad o su vision estrecha de la realidad.
Despues de estas aseveraciones, se cae de maduro que no voy a intentar una definition de la creatividad dentro de los conceptos que gustarian seguramente a un ontologo, o a un semiologo o tambien a un psicoanalista, ya sea freudiano o lacaniano. Tampoco entrare en los laberintos del neorromanticismo o en los misterios del esoterismo. Simplemente me remito a lo creativo desde un punto de vista historicista, si se quiere, donde eso, entre comillas, que se llama creacion, apuntala aquellos hechos realizados por el ser humano en los cuales solamente se puede medir el significado de su grandeza. Sea esta en el sufrimiento, la miseria, la adversidad o la humillacion y por que no? la felicidad. Pero en su plenitud. Grandeza que se llama Praxiteles, Socrates, Virgilio, Catulo, Galileo, Dante, Leonardo, Shakespeare, Bach, Mozart, Balzac, Beethoven, Proust, Joyce, Einstein, Picasso, Freud o Stravinsky, entre tantos. Y tambien Isaac Stern o Jean Pierre Rampal. En todos ellos, la creatividad aparece como un signo. donde la continuidad de la vida, con su continuidad de muerte, se perpetua reconstruyendose permanentemente a traves de sus obras -que es como decir sus sentimientos plenos-, para intentar marcar sus huellas en ese tiempo inmaterial que muchos llaman eternidad.
El creador, asi, con sus distintas cualidades y ductibilidades, como en sus diferentes graduaciones, arma una cadena consecuente con lo que yo Ilamare Ia busqueda de su destino. En ese panorama Ileno de dificultades, conflictos y crisis, nuestra sociedad contemporanea parece haber opuesto al creador, a la creatividad, un desaflo que presenta varias caracteristicas y alternativas inquietantes.
Para iniciar este raccolito, de algun modo ligado a lo eticosocial, debere contemplar un fenomeno que esta vinculado especialmente a la perdida gradual -al menos para mi- del sentido creativo como rnodzzs comunitario de reubicacion social. 'V que facilita la degradacion del acto de consumo como un epifenomeno del virtual aislacionismo a que se ve compelido el verdadero acto creador. Ese fenomeno es el de las vanguardias y en particular a su rol asumido en las ultimas decadas dentro de la sociedad argentina.
LAS VANGUARDIAS
El fenomeno de las vanguardias en nuestro pals adquiere caracteres distintos a los de otras sociedades mas formadas y de un contexto cultural de mayor desarrollo. Esta forma de interpretacion de la realidad, que no de otra cosa se trata, esta condicionada por la urgencia de cambios que requiere una estratificacion considerable -en el caso que nos ocupade los gustos y estructuras del pensamiento.
Pero en una sociedad enferma de capacidad resolutiva e inmadurez dirigente, esas vanguardias asumen las pautas y coordenadas ideologicas que los mismos lideres ostentan y que son su principal sintoma como obstaculo para ofrecer el cambio postulado.
Hago un poco de historia.
Desde principlos de siglo, cuando en las primeras decadas se originan en la Argentina las vanguardias que resuenan al unisono de los cambios europeos en materia de creatividad (aunque con cierto retraso), los artistas nacionales desenvuelven sin embargo formas independientes en muchos casos, que darian una fisonomia particular a sus expresiones.
Es a partir de 1950 que el inicial impulso renovador parece gestarse en el seno de una sociedad que comienza a resquebrajarse en sus objetivos. El fracaso del peronismo y el golpe de 1955 abren una brecha generacional que hasta hoy no ha podido zanjarse. Solamente en 1960 pareciera querer restaurarse algo de la iniciativa de aquellas decadas en que las ideas tenian una expectativa diferente y los campos de accionar ideologicos podian ser discutibles pero estaban perfectamente clarificados.
Curiosamente desde el 60 se produce un hecho nuevo: aparece una aparente vanguardia renovadora por un lado que quiere desalojar ciertas nebulosidades y esquemas rigidos, y aparece tambien un nuevo tipo de intelectualismo ambiguo, confuso, destinado a conservar y a establecer pautas mas de status que de renovac16n. Esta "nueva raza" producira mayor numero de neutral izaciones en el campo del pensamiento, que luchas por recambios y sera el principal factor cultural sobre el cual podran luego cimentarse los sistemas totalitarios de la doctrina de la seguridad nacional y otros medios represores de la libertad creativa. Ese "nuevo" vanguardismo es el que no se compromete ni con la imagen ni con la forma ni con una estructura del pensar que inquiete a los censores . Es, sencillamente, la mejor manera de hacer creer que las banderias formales de otras "vanguardias" europeas o norteamericanas ya caducas o que representan otro contexto social, pueden ser las verdaderas pautas creadoras interpretativas de nuestra realidad nacional, llamense aquellas, en plastica, trans vanguard ia, nueva imagen, pintura salvaje o "mala pintura", que lo es.
Escribe Hans Magnus Enzensberger: "El movimiento historico es observado, analizado y tratado como el movimiento de la coyuntura economica, de cuya exacta prevision dependera el exito economico. Con todo, la industria de productos culturales, a la larga, no se limita a predecir el mercado de las artes, sino que tambien procura asegurarse contra los cambios metereologicos produciendo ella misma la lluvia y el buen tiempo. Inventa, pues, o por lo menos anuncia y fomenta, las tendencies que apareceran manana. Pone en yenta el futuro de la obra antes que la obra exista... la obra de arte, pues, esta tambien sometida a los procedimientos de obsolecencia artificial, ya que al mismo tiempo se cobra y se elimina su gloria futura; o mejor, se transforma baj o forma de publicidad en una gloria anticipada que se otorga a la obra antes de su aparicion...".
Y aqui el esquema senalado en el comienzo toma cuerpo y se materializa. Nuestra meta parece ser no el argumento de la pasion o de esas pulsiones de vida y de muerte que alimentan la dialectica del espiritu, sino que el horizonte se establece dentro de una medular mediocridad que pueda contener todos los signos de las posibilidades de la inmaterializacion de proyectos. Campo seguro para la estabilidad de una dirigencia empobrecida en materia politico-cultural y cuyos unicos argumentos pueden ser los especulativos economicos en el marco de una segura contencion de todo instinto libertario.
DEMOCRATIZACIÓN" Y VANGUARDIAS
Al respecto y para entender los mecanismos de "democratization" manipulados por sectores especificos que controlan ei sistema, escribe Francesco Poll: "El progresivo control de los instrumentos de produccion de la cultura, por parte del capital monopolistico, no deja lugar a dudas, puesto que esta democratization de la cultura tiende, sobre todo, a ampliar el area de consumo de los productos culturales y, por consiguiente, a aumentar la explotacion economica de un sector que posee considerables posibilidades de desarrollo."
En el ambito ideologico de esta ambiguedad que caracterizara los objetivos culturales perseguidos por la instrumentation de esa politica, como dice Poll "ei arte de vanguardia pierde su peculiar significado y se convierte en espectaculo, mercancia, adorno, simbolo de clase y, por tanto, resulta funcional con respecto a la nueva burguesia, de la misma manera que el arte tradicional era funcional con respecto a la antigua." Por eso la funcion estetica tiende a ser instrumental 1zada para fines ideologicos y termina Poll afirmando que en este sentido "se puede definir a la ideologia como el significado sometido a la economia."
De esa combinatoria constitutiva solo puede surgir el
aletargamiento o el desconcierto, cuando mas un facilismo que emprende caminos sobre la muestra plagiaria de otros simbolos que no nos conciernen ni nos identifican, pero que alimentan el control de produccion de la cultura por un solo sector monopolico (lo observamos claramente en el tine y la television copadas por la industria estadounidense). En fin, surge una clase creadora pasiva en la cual el pensamiento es un adorno que justifica ocasionalmente distinciones y relaciones publicas culturales de gran espectaculo, midiendose su garantia por el rating o ratakilig alcanzado en las tablitas estadisticas llevadas por los agoreros de un sistema basado en la trivialidad y el consumismo.
Pero esta rigidez pasiva es sinonimo tambien de muerte civil, fisica y mental y este fantasma frustrante es el que nutre la carencia de esfuerzos, el desaliento y la emigration. La esperanza como sinonimo de vida se convierte entonces en un deseo mas de supervivencia que de verdaderos logros alcanzados. Y nuestra sociedad patina, como ya escribia William Faulkner, entre la duda N ' la pena. Pero no se puede seguir dudando, a no ser que ya vivamos entregados totalmente a la pena.
En una sociedad cuyas vanguardias se convierten en elemento perturbador confusionista, donde sus razonamientos argumentales Ilevan a una suerte de academicismo de la vegetation de ideas muertas, que nos sumergen en la incapacidad y el desengano, no puede haber futuro. Y una sociedad sin futuro, reflejado ese presente perpetuo en su inertia, es una sociedad inexistente. ~Que nos depara en la Argentina una historia sin arte, sin pensadores, sin escritores, sin creadores?
Dice Enzensberger: "Desde hace algunas generaciones, cualquiera que se dedique a colorear superficies o emborronar papeles con letras o notas musicales es libre de alinearse en las filas de la vanguardia", y agrega mis adelante: "La vanguardia opera con un futuro que no le pertenece, su movimiento es regresion. La vanguardia se ha convertido en su contrario, en anacronismo. No asume el riesgo, poco visible pero infinito, del cual se alimenta el futuro del arte."
Se dira que este enunciado es pesimista, pero es un alerta quizis alarmado por un tiempo que nos apremia. Estoy seguro que un pais como el nuestro, que ha sido rico en ideas y hombres libres con un pensamiento apasionadamente creador aun en los mis diversos antagonismos, no puede caer en el irredento estado de aniquilacion cultural que signifcara volver a los regimenes despoticos, la censura, la represion politica, la tortura, y el exterminio fisico de todo elemento discursivo critico y el apogeo de la trivialidad.
No he querido hacer, a traves de estas lineas, un anilisis especifico de cada disciplina en materia de vanguardias, sino mis bien una apertura al dialogo que encare este fenomeno globalmente. Las vanguardias o pseudovanguardias o carencia de vanguardias que tenemos, constituye de todos modos un sintoma social que radiografia a un pueblo que no puede superar sus anacronismos y diferencias para
construirse el espacio cultural que merece y que es el unico que le puede otorgar los dirigentes y lideres idoneos para conducirlo.
Mientras no se entienda que la cultura es el rye jor e.~p jo
ideologico fibre para detectar las enfermedades, intolerancias y desatinos e incapacidades de nuestro corpus intelectual (que es decir humano), no se podra buscar un remedio seguro. Mas que en las cotizaciones del mercado de arte o en ese periodismo que boy especula con el sensacionalismo y mafana to justifca, o en la incomprension hacia sectores que con distintos discursos buscan el mismo anhelo de recuperacion, debemos encontrar en la unidad cultural de nuestra sociedad el verdadero sentido de responsabilidad que nos pueda sacar del estancamiento y el embeleso al que arrastra la farandula del entretenimiento.
Es notorio que nuestra sociedad actual no puede dar ahora un Martinez Estrada ni un Arlt o Discepolo, ni un Victorica o Spilimbergo, por ejemplo, pero tampoco puede dar un Cortazar ni un Borges o un Xul Solar, creadores todos inmersos en la renovation o los impulsos que cambian la estructura de las ideas para lievarlas a una praxis mas acorde con su contexto socio-cultural.
EL MERCADO DE LOS OBJETOS
La renovacion antes mencionada que en los anos 60 despierta un vinculo emocional entre los artistas y un publico todavia timido y desconfiado, se ira desvirtuando por dos causas concurrentes: la incipiente pero firme comerciaIizacion de la obra de arte como un producto de inversion -no de conocimiento-, que luego tomara a su cargo un sector de nuestra sociedad con fines especulativos y que hoy, a casi cuarenta anos de esa epoca, define el mercado actual en las subastas, campeonatos en cifras y aspiraciones a llegar a la cotizacion definitiva en Shoteby's o en Christie's como la suma del deseo "creativo".
La otra causa enunciada es la represion y retraccion de todo instinto creacional motivada por los sucesivos golpes militares, con sus secuelas de censuras y presiones, vaciamientos de los claustros universitarios y otras secuelas que marcan laceradamente el entorpecimiento de un progreso cultural. La mayor de estas acciones estuvo representada durante los casi ocho anos que, hasta diciembre de 1983, signo la dictadura militar denominada con el titulo de "el proceso" y que impuso pautas ideologicas tan ferreas que ni durante el gobierno de Raul Alfonsin ni el de Menen, han podido establecerse claramente nuevos parametros para el campo de la cultura, que se presenta disociado, conflictivo.
Y en el area de las artes plasricas especificamente, sera muy dificil revertir un circuito de comercializacion de la obra de arte, cuyo interes no esta puesto en la obra como valor
creativo, sino simplemente como indice de cotizacion de una mercancia. La desproteccion del medio esta en todos esos anos de desculturizacion, aprovechados por los mercaderes de turno y todos aquellos que medran con la ignorancia de una sociedad vaciada. Como escribe Terry Eagleton, "nada es mas implacable nivelando valores que el modelo mercantil."
A esto debemos sumar el manejo institucional que se arrogan ciertos grupusculos para determinar nuestras representaciones en el exterior (donde se desconoce el verdadero valor de nuestra pintura) y palanquear los nombres convenientes que patrocinan en subastas sobre todo del extranjero y que otorgan asi una aparente solvencia de prestigio a sus "discipulos", mas ally por cierto de sus cualidades y calidades, como vemos, todo esto conforma un verdadero techo para las posibilidades y el desarrollo natural de los creadores reales.
Y a los transvanguardismos -ya pasados de moda- ha venido ahora a sumarse, para contribuir aun mas a la confusion general, como decia Aldo Pellegrini, el fenomeno del postmodernismo.
No se si puede tenor asideros entre nosotros la creciente difusion que quiere darse a las ideas postmodernistas como forma de justificacion de posturas adoptadas especialmente en el imbito de las artes plasticas, en el campo de la literatura y la arquitectura. En ultimo caso, la supresion de estilos que en el fondo acarrea la concepcion postmodernista, sirve muy bien como pretexto para apoyar la incoherencia, superficialidad y carencia total de tecnica y talento de muchos pseudoartistas lanzados en nuestro medio a la conquista de un mercado vapuleado y enceguecido por los exitismos ficiles.
Para empezar, deberiamos plantearnos seriamente si en este pais se han analizado los terminos en cuestion y hemos obtenido una respuesta en cuanto al alcance, en primer lugar, de la modernidad. El desequilibrio que desde hace decadas se acentua en la production cultural argentine, me hace pensar que hay estamentos en los cuales todavia se esta recien desarrollando la condicion de modernidad y para nada una critica de eila, que seria la condicion postmoderna.
En nosotros no solo no se ha agotado la razon, sino que aun no hemos sido capaces de intuirla en su sentido -teorico y practico- mis amplio y mucho menos instrumentarla. Al unico enunciado que hemos quizas Ilegado, es a la secularization gradual de todo, pero como impotencia local de lograr una ideologia que nos permita incorporarnos al mundo de lo racional.
Si la estetica del postmodernismo plantea que en el mundo nada queda para ser reflexionado, y existe la realidad solo como imagen, espectaculo, simulacro y fiction gratuita, esto acarrea el peligro tambien de entrar en la cosificacion
del mundo de los objetos en serie y de un sistema economico que los integra como condicionamiento de ser.
Respecto a este tema es conveniente citar un texto del escritor frances Jean Baudrillard, de su libro La ilusion y la derilusidu estetica5 (pigs. 54 y 55). Dice asi: "Todos los estilos pueden volverse efectos especiales y valer en el mercado de arte, figurar en el hit parade del arse, y ya es realmente imposible compararlos, emitir un juicio mas o menos temperado al respecto, un verdadero juicio de valor. En fin (y esta es ml impresion personal) se esti en el mundo del arte como en una especie de jungla, una jungla de objetosfetiche o mis o menos fetichizados..." y mas adelante escribe: "En este sentido se podria decir en efecto que de alguna manera tambien el arte esta sometido ya a una logica de la moda, o sea, del reciclaje de todas las formas, pero ritualizadas de algun modo, fetichizadas y tambien enteramente efimeras..."
Estos comentarios corroboran como la conversion del arte en mero objeto es una ritualizacion social de un medio donde la condicion postmoderna es nada mas que un sintoma de su disgregacion, de la cosificacion efimera de todo. La perdida de fe en las corrientes estilisticas que acarrea el postmodernismo es asi una libertad lograda tpero para que futuro? El desenmascaramiento de la razon ilustrada que nos ofrece el postmodernismo, legitima entonces solo un poder basado en la eficacia. En otras sociedades mas avanzadas esto puede ser un desaflo o un salto a la negation de los valores establecidos como otro punto de partida. En las nuestras, pobres sociedades del subdesarrollo, unicamente es un desvio mas en la busqueda de un destino cultural que el postmodernismo desconoce.
EL PROBLEMA COMUNICATIVO
En los capitulos anteriores hemos visto a grandes rasgosel papel de las vanguardias, las ideologias, el poder economico, la especulacion, los gobiernos de facto, el consumismoefimero, la cosificacion, como algunas de las marcacionesincidentales que han signado a nuestra sociedad en el campode la cultura y en especial, al ambito de las artes plasticas.Esta situacion de hecho, que se prolonga hasta hoymismo y donde no vislumbro cambios significativos hastaahora, tergiversa y subvierte, puede decirse asi, la comunicabilidad que la obra de arte verdadera establece con supublico, incluyendo en ese consumo normal al acto de lacompra y yenta de los bienes culturales, como un medioidoneo de ampliacion del conocimiento y el gusto formadosautenticamente, genuinos. Porque el coleccionista, que esun consumidor selectivo, si se quiere, con su accionarvalorativo real, profundiza en su relacion con las obras, esaforma antigua y moderna que es la que completa el circuitodestinatario de toda creacion y que modela, a traves de unacadena consumista, los designios del gusto. Sin ese lazotransmisor, sin ese intercambio relacional, no existiria laconsumacion intrinseca del objetivo de toda obra de arte.El espectaculo, el show provisto de frivolidad y consumoefimero, como ha dado en Ilamarse, solo despierta en el contemplador (si es que contempla algo) curiosidad y
distension desaprensiva, desprovista de toda actitud
retlexiva. Ese publico frecuentador de centros culturales
como el de Ia Recoleta como si fuera un Ital Park de la
cultura, vuelve a sus casas sin haberse Ilevado nada mas que un folleto o una estadia despreocupada.
Si a esto unimos una production para proveer estos supermercados "artisticos", en los cuales ninguna ensenanza u officio revelan absolutamente nada, y ademas vinculamos esto con una pauperizacion cada vez mayor del aprendizaje escolastico en sus niveles primario, secundario y terciario, tendremos que la comunicabilidad entendida para la obra de arte se realiza en porcentajes degradantes y ficticios. A ello se suma una publicidad comprometida con las mafias o grupos operantes comerciales y una critica de arte inexistente, distribuida en medios donde la ambiguedad es el unico requisito exigido para escribir.
~Que sociedad puede entonces elaborar respuestas claras a otros temas que la conflictuan y comprometen, si su estadio cultural es apenas de un nivel embrionario y declara su decadencia antes de existir? Es logico que aqui se produzca entonces una cultura amputada, de islas creativas y con serias dificultades de insertarse en ese circuito de comunicacion donde el arte se manifiesta.
Asi se afirma y establece un pseudoarte, con esencialidades dudosas pero de rapida penetracion y que sirve para enmascarar las fachadas de un aparato social desintegrado.
En su libro clasico Dialectica del Iluminismo, Max Horkheimer y Theodor Adorno escriben en ese capitulo dedicado a la industria cultural, que nunca termina de agotar sus aciertos: "Y todos los agentes de la industria cultural velan para que el proceso de la reproduccion simple del espiritu no conduzca en modo alguno a una reproduccion enriquecida".
Y mas adelante: "En la obra de arte, en efecto, el momento mediante el cual trasciende la realidad resulta inseparable del estilo: pero no consiste en la armonia realizada, en la problematica unidad de forma y contenido, interior y exterior, individuo y sociedad, sino en los rasgos en los que aflora la discrepancia, en el necesario fracaso de la tension apasionada hacia la identidad. En lugar de exponerse a este fracaso, en el que el estilo de la gran obra de arte se ha visto siempre negado, la obra mediocre ha preferido siempre semejarse a las otras, se ha contentado con el sustituto de la identidad. La industria cultural, en suma, absolutiza la imitation."
Curiosamente, en la situation actual de nuestras artes, pareciera que estos postulados atribuidos a la industria cultural se reflejaran copiosamente, atribuyendonos una production que mas tiene que ver con imagenes y pasatiempos de sociedades mas desarrolladas y por ende con distintas inquietudes y necesidades, que con problematicas ligadas a nuestro entorno o, al menos, a los conflictos que nos rozan y, a veces, nos sacuden. Este extranamiento al que nos vemos sometidos, marca con claras huellas a una buena parte de nuestra creatividad.
No obstante, hay respuesta a muchos de estos interrogantes, ya que aunque sea aisladamente o en pequenos grupos, existen artistas, criticos y teoricos que hilvanan en sus obras y escritos, alternativas validas en terminos de busqueda. Esa produccion aislada, marginal podria casi Ilamarse, marcha desgajada de los marcos sociales impuestos por un mercado especulativo y la pseudocultura que acompana sus eventos y perfomances. Y con esto no quito valor a las realizaciones experimentales que apuntan dirigidas a otro tipo de espacio consumidor y a un esfuerzo real por incorporar otro publico a esa realidad ignorada por el fenomeno industrial o comercial dominante. Que en todos los casos no es fundamentalmente comercial sino que trae aparejadas otras conveniencias colaterales que se distribuyen, eso si, ideologicamente en una maniobra de la dispersion y el acaparamiento.
Estas multiples distorsiones de los valores, acarrean por otro lado una grave confusion y un incierto futuro para aquellos jovenes que hoy estan estimulados por la actividad creativa, pero que no son capaces de discernir por sus propios medios cuales son los verdaderos objetivos y cuales los falsos o aparentes. Media un gran trabajo didactico y de dilucidacion que, por desgracia, no veo se lleve a cabo con la sistematizacion y premura que haria falta. De todos modos, en esta tierra de nadie, no faltan elementos de los que uno
puede agarrarse y utilizar para la supervivencia. Vuelvo a mi ejemplo del principio, con Isaac Stern y Jean Pierre Rampal, y rescato -Shasta en la television!- principios gracias a los que uno puede construir su bunker y continuar arrimando datos que salven al arte y su funcion comunicativa.
ACERCA DEL AUTOR
Rail Vera Ocampo nacio en La Rioja en 1935. Es poeta, critico y ensayista. Fue becario en la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de Roma. Dirigio el Suplemento Cultural del diario La Opinion, de Buenos Aires, y el Museo Municipal de Bellas Artes "Eduardo Sivori". Tuvo a su cargo la seccion de artes visuales de las revistas "Humor", "El Periodista", "Telva" (Espana) y del diario "Le Monde Diplomatique", edicion latinoamericana. Organizo numerosas exposiciones en galerias y museos de la Argentina. Fue jurado de los mas importantes premios de artes plasticas y literarios. Presento en Buenos Aires la obra de diversos artistas nacionales y extranjeros, entre estos iltimos, del disenador grafico espanol Daniel Gil; del dibujante mexicano Jose Luis Cuevas; del pintor italiano Francesco Rossini y del artista ecuatoriano Endara Crow
Escribio numerosos prologos para catalogos de arte y realizo mas de cien entrevistas a artistas. En 1987 fue condecorado por el Ministerio de Cultura de Francia. Participo en el lanzamiento de varias revistas de arte junto al critico Osiris Chierico y dirigio la revista "El ojo del arte". Tiene publicados 17 libros de prosa y poesia, y colaboraciones en diversas ediciones colectivas y fasciculos sobre arte y literatura.
Recibio el Primer Premio Municipal por su libro de poesia "Album de Camara". Actualmente edita la revista " Hyperion" y la coleccion de ensayos "El ojo", Arte contemporaneo.
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