| |

Anibal Cedrón: La redención del artista
Extracto de la revista "Sudestada"- Año 7; Nº 67- Abril 2008- Pág. 28- 31
Por Martín Azcurra

A los 60 años, Anibal Cedrón quiere pintarse de nuevo. Pero para eso se sumerge en el origen de su historia, que es como la de todos, una batalla entre los sueños y las posibilidades. Aunque viene realizando exposiciones desde 1971, recién en los 90´se dedicó de lleno a la pintura.
Durante los años de lucha popular y sangre derramadas, la militancia estudiantil fué su prioridad. En su casa-taller de Almagro, los cuadros guardan el grito de la generación, desde una estética expresionista de caracter conceptual. Hoy se siente en la cumbre de su obra, como pintor y como escritor (varios libros de arte y columnista de Diario Sur, Zona y Caras y Caretas). Tampoco abandonó la militancia. Desde 2002 conforma el Movimiento Argentina Resiste (MAR), junto a otros artistas y escritores argentinos.
En esta conversación de Sudestada con cedrón, preferimos resolver su camino creador, lleno de pasillos laberínticos, antes de preguntarle por sus exposiciones y talleres. La pintura, como toda creación artística, nace de la búsqueda humana de lo sagrado. El camino de un artista hacia su propia obra nos habla siempre del dolor y la pasión.
Fué tal vez el pintor Luis Felipe Noé quien mejor supo comprender su obra: A través de la línea, sus dibujos se transforman con la exclavitus de un cirujano en la vibración del alma dolorida. Porque su obra es el eco del dolor feente al avasallamiento del hombre que simplemente protesta f.
-¿ Por qué empezaste tan tarde a en nuestro país, se acentúa con el tajo la misma situación que Levi Strauss nos dedicarte exclusivamente a la pintura?
-En realidad, empecé a pintar desde los nueve años y continué toda mi vida. A dibujar y a colorear me alentó mi padre que no era artista, pero que actividad artística,admiraba a los artistas, quizás decepcionado por tantos hombres "prácticos". Solía decirme que los pensamiento único de la llamada artistas "resignificaban" las cosas que estaban a la vista de todos en los lugares comunes, pero sobre las que nadie prestaba atención, quizás por alienación.
Aunque en un sentido "profesional", como se desprende de tu pregunta, yo empecé a darle más tiempo, disciplina y trabajo a partir de los 43 años, después de titubear muchos años pues no fue fácil asumir ser artista. hay varias causas que me hicieron demorar, que fueron haciendo olvidar mis deseos y mis sueños de libertad, y era la angustia de de no saber cómo sostenerme económicamente. Si a esto le sumamos la dictadura, el terror, los miedos que se generan para el desarrolo de un creador son enormes. A la vez yo me identificaba con un pensamiento de aquel entonces; el Che Guevara hablaba de la sublimación de la persona en función de la causa, del ideal social. yo quedé marcado , como muchos de esa generación, por esa voluntad del Che. Es otra parte de mi vida que influenció en una suerte de renunciamiento de lo artístico para dar todo en función de lo que creíamos que era el porvenir, era el socialismo. Y no fuí el único. Hay otros artistas, desaparecidos. A los de mi generación, a los que tuvimos una intensa participación política, nos costó mucho madurar. Todas esas fueron causas que lentificaron mi potencial. Hay un enorme yacimiento de talentos que no ha podido siquiera mostrar algo.
-¿Sentís que hay divorcio entre la vocación y la profesionalidad?
-La profesionalidad es la que puede permitir desarrollar y acrecentar la vocación, y de no ser -por ejemplo-un diletante que pinta los domingos. esa disociación es objetiva y la produce el sistema, especialmente porque un artista o un filósofo se dedican al ocio, que es lo opuesto al negocio.
Por cierto en nuestro país, se acentúa con el tajo histórico que representó la última dictadura y con la globalización capitalista en los 90´y el saqueo cometido por el menemato.
En nuestra actividad artística, a la profesionalidad se la relaciona cada vez más con el éxito comercial. Aparte, esa suerte de pensamiento único de la llamada globalización, si bien en baja, nos pretende pintar como en Nueva York . Así, todavía los medios locales exaltan las obras de determinado artista por alcanzar altas cotizaciones en el mercado, que en verdad se han logrado independientes de los valores artísticos, por una exelente estrategia de marketing. Estrategia que desnuda el entramado de relaciones políticas entre curadirías, críticas, medios, instituciones estatales como museos y privadas comoi galerías, manuifiesta en las ferias internacionales y locales, como es el caso de Arte-BA.

-¿En qué condiciones produce o crea el artista hoy en día?
Los factores objetivos han modificado las condiciones de la actividad profesional, pero lo grave-me parece-está ocurriendo a nivel de nuestra subjetividad por el cuestionamiento del código de valores morales o espirituales como el de la belleza o la fealdad y lo bueno o lo malo, asentados en miles de años por la civilización humana, y que refleja una cultura predominante de anomia, donde todo vale, como en el tango "Cambalache".
Cuando esas representaciones, esas ligaduras que entretejen la existencia, son cuestionadas o modificadas por los cambios abruptos en las condciones que las nutren, un individuo se siente expulsado de su identidad. Para los artistas que producimos imágenes desde un yo, puede ser paralizante y ciertamente creo que, por esa razón, el conjunto del quehacer artístico en el mundo, más allá del mejoramiento tecnológico, está amenazado de padecer una creciente ausencia de creatividad.
Como paradoja, diría que estamos rodeados por un universo de objetos fabricados y multiplicados al infinito, tanto que no podemos tomarlos; que, más allá de verlos, no los podemos apropiar y significar y dar imágen. Es la misma situación que Levi Strauss nos relata en El pensamienmto salvaje, sobre el hombre primitivo que en la selva ferente a sí tiene un "exceso de objeto" e, igualemente a nosotros, se inhibe a tomarlos.
LA RECUPERACIÓN DEL DESTINO
-Aparte, estoy reflexionando sobre que deuda tengo con la vida, en una especie de redención, e intento recuperar lo mejor de los años 60 y 70, que viví intensamente junto a mi generación y que me devuelve ala identidad. Años que, considero, pertenecen a una de la épocas más diáfabas de nuestro quehacer cultural. Basta con observar comparativamente nuestro país en todos sus órdenes, tanto económico y cultural, antes de la dictadura y después, hasta nuestros días. Así se puede tener noción de la destrucción, no sólo del aparato industrial, sino lo que significó la ruptura del eslabonamiento generacional, en cuanto a transmisión de experiencia profesional acumulada, tan importante para la formación de las nuevas promociones. Quizás pienso que la recuperación del destino o del futuro del país es como lo que intento hacer como acto de redención personal, la de reencontrar en el pasado las fuentes de inspiración. Por eso es interesante recordar que en los 60, existía un contexto altamente estimulante para asociar lo vocacional con lo profesional. A la vez, se asistía a una revolución cultural en el llamado mundo occidental, que iba desde las costumbres y la moral, lo afectivo sexual, la valoración de la naturaleza y la paz, con la aparición de los Beatles y los Rolling Stones con sus beatíficos dragones, el Concilio de Medellín y la Teología de la Liberación, la muerte del Che, el Mayo Francés, la masacre de universitarios en México, los movimientos en Estados Unidos por los derechos afroamericanos, los asesinatos de Martin Luther King y Malcom X y las movilizaciones estudiantiles contra la Guerra de Vietnam.
- ¿Por qué te referís a redención f con respecto a tu pasado, como si hubiera existido una especie de traición?
Estoy en una edad, a la "vuelta de la vida", que me hace reflexionar sobre el punto de partida de mi vocación artística, en qué puntos o "estaciones" me aparté de la inclinación original o si, por el contrario, fueron eslabones que me enriquecieron. Y en esa evaluación, intento reconstruir mi infancia y su cosmovisión mágica, con esa tentación que una persona mayor tiene, como el asesino que vuelve al lugar del crimen. A la infancia se la subestimaba o se la sobrestimaba, desde la óptica que confrontaba el mundo de la inocencia con el de la conciencia, que se suponía asumida por los adultos. Por eso diría que trato de recuperar el niño que fui, de acuerdo con aquella magnífica reflexión de Picasso acerca de que cuando era niño ya pintaba como un adulto y que luego le había llevado una vida volver a pintar como un niño. En resumen, considero redención cuando corrijo con mi acción todas las veces que me traicioné, que fui cobarde al abandonar mis sueños y deseos o que no fui coherente con mis posiciones libertarias y solidarias.
En la charla, Aníbal Cedrón vuelve a referirse siempre al acto creador, a ese momento donde nace la obra de arte. Y en ese instante, vemos al niño que juega y se divierte, muy seriamente, en las entrañas de la condición humana.
- ¿Cómo juega la pasión en el acto de crear?
-Buena parte de la pasión todavía me asiste, hoyes el ser "hinchapelota"; no me gusta tanta tranquilidad, orden, la comodidad es la condena de toda civilización y de todo ser humano. Lo cómodo es seguir el orden que hasta acá me sirvió para sobrevivir. Lo que trato de rescatar es la emoción, que también es una base de la moral.
Una de las cosas que a los 60 empezás a descubrir es que tenés menor energía que cuando eras joven. Y cómo puede uno seguir sosteniendo el fuego vital que debe nutrir al artista, como si fuera una vajilla de arcilla que se cocina. La obra de arte tiene que tener siempre algo de nuevo y de asombroso y distinto, no repetitivo. Yo me he basado en la obra de otros artistas, pero como una transmisión. En la poesía, se va transmitiendo de un poeta a otro poeta. Está el magnífico ejemplo de Miguel Hernández, que era un muchacho de Orilluela perdido y, de repente, aparece recitando a Góngora en los círculos cultos de Madrid ante García Larca, Alexandre, y otros ... y ¿cómo había aprendido? A través de un carpintero de su pueblo. O sea, hay trasvasamiento cultural. ¿Se ha secado esa fuente de imágenes, el abonamiento generacional de pintores, escritores y músicos?
-¿ Cómo se produce el intercambio en el arte?
-Hay vasos comunicantes, muy fértiles, entre lo que se llama arte popular y las vanguardias. Hacia fines del siglo XIX, existe la sorpresa sobre el mundo oriental, el acercamiento a Japón que se da a través de los holandeses; recordemos que Van Gogh observaba los colores de la pintura y la estampa japonesa y, de alguna manera, impacta en su obra. Estamos hablando de formas populares. Se empieza a descubrir el arte africano, que maravilla a Picasso con las máscaras y a los Vétales, con la música. El siglo XX es el redescubrimiento de las negadas civilizaciones arcaicas de América. Sin que existiera Internet, los surrealistas franceses, André Breton y Luis Aragón entre otros, se vinculan con la Revolución Mexicana de 1910. A veces nos perdemos, al hablar de popular, de un intercambio de continente a continente, de pueblos a pueblos, sobre todo en las dos primeras décadas del siglo XX, cuando se genera ese intercambio de las vanguardias europeas y latinoamericanas. Resultado de ese intercambio son los impresionistas europeos, que no casualmente fueron reprimidos.
Esta es una globalización que recicla, no es una globalización cultural en el sentido de real intercambio. Hoy hay una industria cultural que ellos mismos llaman industria del entretenimiento. Para la pintura y el dibujo, que tienen más valor de mercancía, se construye un mundillo, se lo aísla, un falso concepto de elite, de vanguardia. Por otra parte, tiene lugar dentro de una cultura de destrucción de valores milenarios, que a veces parece planificada; en Irak no tocaron el ministerio de petróleo, pero sí el museo y la biblioteca, y estamos hablando de la tierra que es cuna de la escritura universal, o sea, que están borrando la memoria histórica.
- ¿Existe alguna forma que no se resigne a esa destrucción?
- Yo estoy muy ermitaño, pero una de las cosas es que hay una falta de red. Lo primero que habría que hacer es lograr espacios de encuentro de las distintas generaciones, los que valoran la necesidad de un contexto para crear, porque si no caemos en la cosa ermitaña y la soledad ... estamos todos como lobos solitarios. Yo no la tengo clara y me parece que no soy el único.
El Monstruo de los espejos (Fragmento de cuento inédito)
Soy un monstruo condenado a vagar en las tinieblas abismales de los espejos, inclinadas hacia una confusión deslumbradora. De ese lado sombrío, un desgarrador río de vidrio convierte el fondo de los espejos en un depósito insondable de vergüenzas y culpas. Al otro lado, lleno de luces, los espejos muestran las apariencias como veraces, enteras, sólidas, y disuelven las formas en el mundo doméstico de los hombres. Ciertamente los espejos, limitados a meros reflejos serviles, ocultan las realidades temibles y las mezclan con ficciones: Objetos inútiles hasta la estupidez en que fueron concebidos, son una fuente de encantos para los humanos. y como una fuerza de inercia, un ritual, los impulsa a repetirse y cristalizar las imágenes más insólitas. Quizás así fue que los hombres contrajeron el hábito de verlas donde no están y las hicieron mecánicas como levantarse y acostarse.
Por mi monstruosidad no poseo una imagen definida sobre mí, aunque conozco las formas que adquiero en la constante metamorfosis a la que estoy sometido. Respecto a mi origen, sólo tengo una noción muy vaga. Según el caparazón de espejos, que me cubre al dormir, se remonta a la prehistoria humana. En aquel tiempo, espejos y hombres no estaban, como ahora, incomunicados: Se entraba y se salía por los espejos, y nada se ocultaba en ellos. También, la gente vivía en paz con los espejos; pese a que sus figuras eran muy diversas y no coincidían ni en colores ni en formas. En esa vida, yo gozaba de libertad como un ser reflejado por los espejos, donde aparecía con forma de pez o de pájaro. Un día, del mar vino gente rosada e invadió la Tierra. Los antiguos habitantes se unieron y ofrecieron una gran resistencia, pero al cabo de sangrientas batallas primaron las artes mágicas de los ínvasores. El emperador Rosado se apropió de los espejos e impuso su figura por sobre las otras en sus caras externas, y yo fui arrojado a sus dorsos azogados, donde las sombras se cierran a las formas bellas, a la piedra fosforescente, al relámpago, al beso o al pétalo de luz que desprenden. Desde entonces, en contraste a la uniformidad que oprime a los espejos; yo sufro una metamorfosis, baja la cual encarno los más horrorosos seres híbridos, que evocan la condición humana de mi nacimiento.
|
|