
LOS 70´: El arte, el amor y la violencia
Vanguardia plástica y radicalización política
Extracto de la revista "Los 70´ "- Año 1; Nº 5- Pág. 20- 22
Por Ana Longori
El itinerario de un numeroso grupo de artistas plásticos porteños, rosarinos y santafesinos que a lo largo de 1968 protagonizan una seguidilla de acciones artístico-políticas que culminan en la renombra obra colectiva Tucumán Arde, constituye uno de los procesos más significativos, intensos y singulares de vinculación entre la vanguardia artística y vanguardia político-sindical de fines de la década del 60 en Argentina.
Este proceso implicó el distanciamiento de un gran número de artistas que coincidieron en plantear una aguda crítica a la institución arte (en el sentido que da a esta noción Peter Bürger), tanto en sus instancias tradicionales como modernízadoras quedando, voluntariamente al margen de las formas de consagración y pretigio a las que estaban vinculados hasta entonces, en especial el Instituto Di Tella y una serie de premios y galerías que apoyaban las tendencias expenmentales.
Ello se combinó con el repudio de carácter burgués de las instituciones lo que condujo a la búsqueda de soporte social institucional radicalmente distinto.
A partir de allí se exploraron las posobilidades de instalar las acciones un espacio callejero y, luego, al concebir Tucumán Arde, se vincularon a una institucióno extra-artística: la CGT de los Argentinos. El desplazamiento de una obra de arte de vanguardia hacía una institución político-sindical de oposición impuso nuevas reglas juego, otras formas de negocia una circulación distinta de la obra.
Se definía la creación estética como acción colectiva y violenta que actúa en la sociedad (aportando a su transformación) y al mismo tiempo en el campo artístico (destruyendo el mito burgués del arte, el concepto de la obra para el goce personal).
Lo que sigue son algunos de los hitos itinerario del 68 que pueden dar la de las tensiones que se originaron (en el campo artístico y en el político) a partir de la radicalización a la vez estética y política que este grupo de artistas.
ATENTADO
El 9 de abril de 1968, mientras se celebraba la ceremonia de inauguración Premio de Honor Ver y Estimar, el joven Eduardo Ruano, uno de los artistas convocados, seguido por unos cuantos amigos, atravesó el espacio de la sala del Museo de Arte Moderno al grito
de "¡Fuera yanquis de Vietnam!".
El
grupo se dirigió hasta la vitrina donde Ruano había preparado un vasto poster-panel, protegido por un vidrio y perfectamente iluminado, con la imagen de J.F. Kennedy, reproducida de una similar existente en la Biblioteca Lincoln. El acto -que en el planteo del artista era la culminación a obra- terminó con la destrucción a vidriera y el violento rayado de la imagen del ex presidente norteamericano.
MAYO ARGENTINO
En
mayo se realizan las Experiencias en el Instituto Di Tella. De los doce artistas invitados a participar, Pablo Suarez y Eduardo Ruano optaron por presentar, como obras de arte, cartas volantes que explicaban los motivos de
su desconfianza hacia la relación entre vanguardia e institución, y hacían pública su renuncia a participar de alguna otra ,manera, Roberto Jacoby, como parte de su entrega, apeló a un mural para manifestar que: "Se acabó ( ... ) la obra de arte porque la vida y el planeta mismo empiezan a serio. Por eso se esparce por todas partes una lucha necesaria, sangrienta y hermosa por la creación del mundo nuevo. Y la vanguardia no puede dejar de afirmar la historia, de afirmar la justa, heroica violencia de esta lucha".
DISTURBIOS EN EL PREMIO BRAQUE
Ante la inclusión de una cláusula de censura en la convocatoria del premio Braque, dependiente de la embajada francesa, en junio se generó una respuesta colectiva de los artistas porteños y los rosarinos, quienes se negaron a participar en el premio e intentaron boicotear lo en repudio a la represión de las movilizaciones obreras y estudiantiles francesas.
El 16 de julio, mientras se inciaba la ceremonia en el Museo Nacional de Bellas Artes, el grupo de artistas invitados que optó por no participar inició un acto-relámpago "contra la censura y el colonialismo cultural". Durante veinte agitados minutos se tiraron volantes, huevos podridos y bombas de olor contra los funcionarios y alguna de las obras expuestas (en especial una las premiadas de Rogelio Polesello que, casualmente o no, tenía los colores de la bandera francesa).
La policía intervino rápidamente, clausurando las puertas de entrada, y detuvo a nueve personas. Los artistas fueron condenados a 30 días de arresto. Sus abogados pertenecían a la CGT de los Argentinos.
ASALTO A ROMERO BREST
El 12 de julio de 1968 el grupo de artistas de vanguardia
rosarino asaltó una conferencia que dictaba Jorge Romero Brest en la Asociación Amigos del Arte. Como si fuera un comando, cada integrante del grupo tenía una tarea asignada: uno llevó a Romero Brest al fondo, otro cortó las luces, los demás se pusieron adelante, y a medida que Juan Pablo Renzi leía una proclama, se gritaban consignas a coro.
En el texto leído por Renzise enuncian "los principios de una nueva estética", que incluye -entre otros- el siguiente:
"Declaramos que la vida del Che Guevara y la acción de los estudiantes franceses son obras de arte mayores que la mayoría de las paparruchadas colgadas en los miles de museos del mundo".
Nuevamente la acción violenta en las entrañas de la institución artística, defmida como obra de arte colectiva, adopta como procedimientos artísticos formas de operar propias de acciones políticas radicalizadas: el sabotaje a un acto público, el corte de luz, el tono de la proclama-manifiesto. la división de tareas en comando. e canto a coro de las consignas.
TUCUMAN ARDE
Tucumán Arde puede entenderse como un articulador, la expresión de un tránsito en el que se exhibieron lo alcances y las contradicciones de la búsqueda de este núcleo de artistas: si con esta realización avanzaron en el anhelado encuentro de la vanguardia artística con la vanguardia políticosindical, al mismo tiempo allí se manifiestaron los primeros desencuentro y límites del cruce propuesto entre arte y política
Al desvincularse drásticamente de las instituciones artísticas, buscaban un ámbito de pertenencia acorde a lo principios de una nueva estética inserta en el proceso revolucionario en marcha. Se apoyaban en un soporte institucional extra-artístico, la CGT de lo Argentinos, que en 1968 nucleó diversas expresiones culturales vinculadas a la intervención política de oposición. Si los contactos sindicales ayudaron en el relevamiento de la infamación sobre la crisis tucumana, y las sedes de la central obrera en Rosario y Bueno Aires fueron ocupadas para dar a conocer los materiales de la obra, lo cierto es que a pocas horas del discurso inaugural de Raimundo Ongaro en Buenos Aires, las presiones de lo organismos de seguridad obtuvieron el levantamiento de la muestra en esa ciudad (y el final abrupto de la obra).
El itinerario que trazamos nos lleva del vértigo que provocó un camino de sucesivos y abruptos quiebres, a una desoladora culminación. La mayoría de los artistas que formaron parte del contingente de Tucumán Arde concluyeron esa década vertiginosa con la ruptura más radical de todas, un gesto extremo del que es difícil retornar: abandonaron el arte. Algunos murieron en la guerrilla. Otros sufrieron persecuciones, pérdidas irreparable. destrucción de archivos y obras. Pasaron los años feroces de la última dictadura escondiendo el cuerpo o en exilios oscuros. Tucumán Arde no fue. sin embargo, el origen de ese shock y de otras secuelas traumáticas, sino quizá el más cabal -aunque insuficiente- intento de un grupo de artistas por superar la crisis que vivían .
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