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Cómo se construye un artista

Por Rubén Amaya(*)

Extracto de la revista "Lilith" Número 1, página 63

  Ética, estética, ideología, todos ellos componentes de esa compleja criatura que es el artista. ¿Puede, quien se precia de tal, prescindir de uno de ellos? ¿En qué proporción deben mezclarse? ¿Puede un artista carecer de compromiso con el tiempo que le tocó vivir? ¿Cuál es su papel y lugar en la sociedad y la historia? 

LA IDEOLOGIA

         El artista cumple con su obra una función ideológica. Realiza el papel de forjador y transmisor de ideología. No de una ideología propia (del arte) ya que no constituye por sí una clase o capa social determinada: ésta es una de las complejidades que debe resolver. El reiterado anuncio de la muerte de las ideologías no es otra cosa que una falacia política. Aceptarla sería considerar que el hombre dejó de pensar. Cuando Francis Fukuyama (asesor de Ronald Reagan) hizo su tan publicitado augurio del "fin de la historia", hubo un excedente de cerebros que se dedicaron a cultivar la tesis según la cual los avances científicos y tecnológicos, montados sobre la extinción de los proyectos colectivos y la desaparición de las ideologías, proveerían las soluciones que la humanidad había buscado por los turbios y contaminados caminos de la política. Se trataba de una tentadora invitación a festejar la retirada de escena de conceptos como nación, territorio, soberanía. Festejar la muerte de la utopía. Festejar el nacimiento de un mundo sin fronteras con una creciente y poderosa interdependencia. No quedaba claro el papel que debíamos interpretar los habitantes de las periferias, de los países-barrios suburbanos del mundo. Como nunca falta una boca suelta, las noticias llegaron, como en el viejo cuento de los caníbales que aclaraban a último momento: "no los trajimos para comer con ustedes, los trajimos para comer a ustedes". En este contexto, aceptar que la globalización del neoliberalismo es la única vía armónica con la naturaleza de las cosas, equivale a analizar la evolución social desde un punto de vista hermanado con un racismo por el cual, en la futura sociedad, sólo pueden sobrevivir los más aptos, los más fuertes, los más poderosos. Lo cual constituye una ideología. 
     
LA ETICA DEL ARTISTA

         El artista también se maneja dentro del marco de normas éticas. Ética significa ciencia de las costumbres. La diferencia con las demás ciencias es que no investiga lo que hace el hombre, sino lo que debe hacer. Desde este punto de vista, cultura no es sólo con qué vivir sino cómo y por qué vivir. En todas las sociedades, en todas las culturas, se produce un fenómeno moral dentro del cual habita un auténtico sentido de la convivencia. Por otro lado, la ética establece normas que reglan la conducta humana en general. Pero hay determinadas actividades que generan en quienes las ejercen, obligaciones y derechos que no incumben a los demás. Así, hay una ética jurídica, una ética médica, una ética docente. También existe una ética del arte y una ética del artista. Dentro de éste, hay un ser humano con una concepción del mundo y de la vida, con una Posición tomada con respecto a los temas fundamentales del ser. El arte es una cosmovisión. Es concebir al hombre en relación con sus semejantes, con sus circunstancias, con el universo, consigo mismo. Es el espacio en el que se desarrolla la actividad creadora del hombre. La eterna búsqueda de la verdad, del bien y la belleza. Necesita imprescindiblemente de la libertad y ésta del arte en una relación dialéctica. La libertad es un valor universal. Determina y se vincula a una cultura basada en el reconocimiento del derecho de todos, a la dignidad, al respeto, a la superación. Esta cultura es el impulso para la búsqueda del bien y de la verdad a través de la belleza. La herramienta es el arte. 

         LA ESTETICA
          Para ofrecer al resto del mundo una propuesta sólida tenemos que elaborar una teoría propia, un concepto acerca de lo que es arte y lo que no lo es. Romper con los cánones de la estética dominante. No se puede construir una estética americana del arte que no contenga la producción simbólica popular. En la tradición religiosa se encuentran tanto el mito como el ritual, elementos fundamentales para esta búsqueda. Si el objetivo, la misión del arte, no es explicar sino conmover por medio de la estructuración simbólica de una comunidad, pretender eliminar sus componentes míticos y rituales, alejándolo de todo elemento extraño es seguir ofreciéndoles a nuestros pueblos una triste y tediosa copia de un arte ajeno. En un reportaje efectuado por González Bermejo, Gabriel García Márquez dice: ...me di cuenta de que la realidad es también los mitos de la gente, es la creencia en sus leyendas, que no nacen de la nada; son creadas por la gente; son su historia, su vida cotidiana e intervienen en sus triunfos y sus fracasos. Me di cuenta que la realidad no era sólo la policía que llega matando gente, sino también toda la mitología, todas las leyendas, todo lo que forma parte de la vida de la gente; y todo eso hay que incorporarlo". Resulta francamente curioso que, mientras los adherentes y seguidores de las corrientes culturales de los países dominantes subestiman, desechan todas las expresiones originales de América, es un hecho conocido que hay etapas de la obra de Picasso y Matisse que reconocen la influencia de la pintura y los tejidos de la cultura nasca. También la influencia del arte negro en Picasso y del Méjico precolombino en la obra de Henry Moore. Es fundamental para desarrollar una teoría americana del arte el tema de la modernidad. Siendo esta corriente de origen occidental, fueron sin embargo sus precursores en nuestro continente los que comenzaron a plantearse en las décadas de los años '20 y '30, la búsqueda de la identidad nacional y latinoamericana. Lamentablemente, a la ya conocida copia de un arte extraño, se le sumó un sector que, desde el otro extremo, ejercitó la copia del arte indígena y popular sin ningún aporte creativo. El bastardeo de una búsqueda necesaria para nuestro desarrollo facilitó fundamentos a artistas y críticos elitistas para descalificarla. Se constituyeron así dos grupos irreconciliables. Los abanderados de la modernidad y los que reclamaban la afirmación de la identidad. Los primeros, como ya dijimos, vivieron y viven pendientes de las modas que llegan de los países centrales para crear dentro de sus moldes o simplemente copiarlos. Los componentes del otro grupo lograron impulsar algunos movimientos: el modernismo brasileño, el muralismo mejicano, el indigenismo andino, etc. Propuestas que, en general, no fueron entendidas o bien recibidas por la crítica especializada, probable y justamente por no existir una teoría del arte que fundamentara a esas obras. Creo oportuno transcribir la declaración de los muralistas mejicanos en los comienzos de este movimiento: "Declaración social, política y estética del Sindicato de Trabajadores Técnicos, Pintores y Escultores a las razas indígenas humilladas a lo largo de los siglos; a los soldados convertidos en verdugos por sus jefes; a los obreros y cam¬pesinos oprimidos por los ricos; y a los intelectuales que no están al servicio de la burguesía: Estamos con aquellos que tratan de derribar un sistema antiguo e inhumano en el cual ustedes, trabajadores de la tierra, producen riquezas para el capataz y el po¬lítico, mientras ustedes se mueren de hambre. En el cual tú, trabajador de la ciudad, mue¬ves las ruedas de las industrias, tejes la ropa y creas con tus manos el confort moderno gozado por los parásitos y las prostitutas, mientras tu propio cuerpo está aterido de frío. En el cual, tú, soldado indio, abandonas heroicamente tu tierra y das tu vida en la espe¬ranza eterna de liberar a tu raza de las degradaciones y la miseria de los siglos. No sólo el trabajo noble sino inclusive las más pequeñas manifestaciones de la vitalidad material o espiritual de nuestra raza brotan de nuestro medio nativo. Su admira¬ble, excepcional y peculiar habilidad para crear belleza - el arte del pueblo mexicano - es la más elevada expresión espiritual de la tradición mundial que constituye nuestra herencia más valiosa. Es grande porque surge del pueblo; es colectivo y nuestra propia meta estética es socializar la expresión artística, destruir el individualismo burgués. Repudiamos el así llamado arte de caballete y todo arte que surja de círculos ultra intelectuales ya que es esencialmente aristocrático. Nosotros saludamos la expresión monumental del arte porque tal arte es propiedad pública. Proclamamos que éste es el momento de transición social de un orden de crédito a un nuevo orden, los creadores de belleza deben invertir sus más grandes esfuerzos en el objetivo de materializar un arte valioso para el pueblo, y nuestro objetivo supremo en el arte, que es actualmente una expresión para el placer individual, es crear belleza para todos, belleza que ilumine e incite a la lucha". Tanto fue el desconcierto que, inclusive, se vinculó a la modernidad con lo abstracto y a la identidad con lo figurativo, cuando en realidad el arte precolombino fue más abstracto y simbólico que figurativo, mientras que occidente recién entró en esta etapa a fines de siglo XIX. Estos artistas no se habían alejado de la modernidad, simplemente no respondían a las modas e intentaban ubicar su labor creativa en el marco del espacio y el tiempo que les eran propios, enfrentando la teoría del pensamiento único y uniforme que nos pretenden implantar. Aportaron los primeros indicios de una modernidad propia, una modernidad americana, no con la intención de aislarse sino de iniciar un diálogo con lo universal. Hablando de poesía (se supone que es de lo único de lo que estoy medianamente autorizado a hablar (encontramos, especialmente en la producción surgida de los círculos académicos o altamente intelectualizados, una obra de apretadísima síntesis. Escucho a menudo en los consejos que escritores experimentados suelen dar a los noveles, que eliminen los adjetivos. Que sinteticen, que sinteticen. Cuando leemos a Neruda, a Tejada Gómez, a Benedetti, a Manuel Aldonate, encontramos una catarata de palabras, interminables llanuras y colosales montañas de imágenes y metáforas desbordantes de adjetivos. Entiendo que Aragón o Paul Elóuard responden a su entorno, al paisaje de esa Europa de países amontonados y de ciudades sobrehabitadas. Entonces resuelven en una apretada poesía la realidad que les corresponde. Pero en este continente, donde lo que nos sobra son los espacios, el monumento inmensurable de Los Andes, la fantástica región del Amazonas, las Pampas del Sur y Centro América, regiones de andar días sin encontrar poblados ¿qué otra cosa le corresponde sino una poesía desbordante?

EL SENTIDO ESTETICO

         El sentido de la belleza es uno más de los sentidos del hombre. Su percepción y búsqueda forman parte de la condición humana. Para desarrollarse necesita del acceso al conocimiento. Esto le fue negado históricamente a nuestros pueblos latinoamericanos. Pero la falta de conocimientos no significa matar el sentido estético. Este pervive a través del relato oral y de los muchos recursos del ingenio popular y busca caminos y modos de manifestarse. Todo lo que naturalmente pierde en las formas, es reemplazado por la contundencia de su contenido. Este fenómeno se ve en el folclore, que anida en el cimiento de los pueblos antes de la escritura, del ordenamiento y de la sistematización de las ciencias históricas. Cultivar el arte folclórico no significa que haya que regresar a la prehistoria de la cultura. El artista debe captar y utilizar de él lo que conserva como mensaje genuino para la continuidad histórica de un arte con raíces nacionales. En América Latina, como probablemente sucede en África, el folclore resulta de la fundición de las civilizaciones precolombinas con las implantadas violentamente por la conquista y la posterior presencia de las culturas inmigrantes, generando una síntesis de estas corrientes.

EL COMPROMISO

         Ernesto Sábato, refiriéndose al objetivo del escritor, nos dice: "debe ser preciso con /a palabra, la misión del escritor es restaurar el valor de la palabra... tener cuidado con la pasión verbal, no hablar por hablar, no escribir por escribir, sino sólo para decir cosas importantes". Una de esas noches mágicas de canciones, poesías y amistad fraternal que nos brindamos, Luis Enrique Mejía Godoy, enorme trovador nicaragüense, interpretó una bellísima y comprometida canción. Al manifestarle mi sorpresa, ya que nunca se la había escuchado, me explicó que la letra pertenecía a un poeta de su país, contrarrevolucionario. "La canto para que le duela ya que, por encima de él, esta canción es nuestra". Desde la misma óptica utilizo citas de Ernesto Sábato que entiendo justas y certeras, sin desconocer que este intelectual funcional no sostuvo con su conducta lo que él mismo afirma. El escritor, el artista, tiene un compromiso con la sociedad, con sus conflictos y aspiraciones. Su obra tiene que echar raíces en la autenticidad de lo que su tiempo le transmite y lo que él siente. La cultura a la que responde debe estar reflejada en lo que escribe o produce. No se puede asumir la condición de creador sin hacerse cargo de ello. Ser escritor, artista, no es una condición social ni un título de nobleza, es un compromiso. No existe un arte apolítico ni carente de una filosofía, de una escala de valores que lo sustente. No se puede crear colgando previamente las ideas en el perchero. El artis¬ta es un ser completo, responde al hombre que lo contiene. Lo más sagrado del arte es ser fiel a esos valores que subyacen en lo más íntimo de cada creador. El arte es verdadero si no se vende a modas, si es testimonial sin ser panfletario. Si nace de la profunda conmoción que la realidad genera en el artista. Este también representa su contexto. La voluntad y estado de conciencia de los pueblos en cada etapa histórica resuelve, para bien o para mal, la expresión cultural que le corresponde y representa. El artista asimila, traduce y sintetiza esa realidad que com¬parte por ser parte de ese pueblo. Pero su tarea creativa debe consistir en testimoniar y protagonizar los cambios que su tiempo y su conciencia reclaman. Debe asumir el rol de testigo insobornable y transformador de lo que expone. Modificador, a través de su obra, de las pautas sociales, y profeta de los cambios. Sin perder de vista que su camino y su lenguaje es la belleza. Me voy a permitir transcribir párrafos de una carta enviada por Julio Cortázar a Roberto Fernández Retamar "con su acción presente.)% futura este oficio de escribir para el que hemos nacido": le debo una carta y unas páginas paro el número de la revis¬ta que tratará la situación del intelectual latinoamericano contemporáneo (...) Si lo que sigue ha de tener algún valor; debe nacer de una total franqueza, y empiezo por señalarlo a los nacionalistas de escarapela y banderita que directa o indirectamente me han reprochado muchas veces mi "alejamiento" de mi patria, o en todo caso, mi negativa a reintegrarme físicamente a ella. En última instancia tú y yo sabemos de sobra que el problema del intelectual latinoamericano es uno so/o, el de la paz fundada en la justicia social, y que /as per¬tenencias nacionales de cada uno, sólo subdi¬viden la cuestión sin quitarle su carácter básico (...) Sé de sobra que vivir en Europa y escribir en "argentino" escandaliza a los que exigen una especie de asistencia obligatoria a clase por-parte del escritor (...) En /o más gratuito que pueda escribir yo, asomará siempre uno volun¬tad de contacto con el presente histórico del hombre, una participación en su larga marcha hacia lo mejor de sí mismo corno colectividad y como humanidad. Estoy convencido de que sólo la obra de aquel/os intelectuales que res¬ponden a esta pulsión y a esa rebeldía, se encarnará en las conciencias de los pueblos y justificará este oficio de escritor al que estamos dedicados".

(*) Escritor y poeta argentino, nacido en Tucumán. Uno de los organizadores del juicio ético al genocida Domingo Bussi. Director por tres veces de la S.A.D.E.-Tucumán. Publicó una docena de libros entre poesía, cuento y ensayo; realizó dos obras de teatro y compuso decenas de canciones. Conduce el programa radial "Contratapan, que se emite diariamente por Radio Nacional.