A - ¿ Desde cuándo comienza su inclinación por el arte?
JMS - Eso desde siempre, desde el vientre de mi madre diría. Ir al colegio me enfermaba, yo dibujaba y dibujaba, al final tuve dos maestros.
Mi padre era comerciante y me quería meter en el mostrador con él, y yo quería pintar y él quería sacarme de la pintura. Lo hice sufrir al principio porque me auguraba tanto desastre y tanta miseria. Me fui de casa y asumí el berretín de ser pintor, y a los 22 años me casé con Elena Diz; me fui de casa y pasamos 10 o 12 años con una mishiadura de aquellas. Yo sí sé lo que es vivir de la bohemia y tomar un café con leche por día y nada más.
A - Hay algunos pintores de su generación que cuando viajaron el exterior comenzaron pintando paredes.
JMS - Acá lo pintamos con Carpani. Trabajamos con Ricardo, mejor dicho, mal trabajamos porque no teníamos experiencia. Muchas víctimas cayeron por nosotros y en algunos lugares nos echaban, la única virtud que teníamos era que hacÍamos buenos colores.
A - ¿En qué momento se conocen con Carpani?
JMS - En la misma época que con Mollari, los tres somos del mismo año, del 30; al igual que con Pascualito Di Bianco también, el más joven era el que desapareció en el proceso, Franco Venturl, que tenía siete años menos que nosotros. A Mollari lo conozco haciendo et servicio militar, Ricardo se babía salvado del servicio porque se fue a vivir a Europa. Carpani ya dibujaba cuando nos conocimos, él ya había pasado por el taller de Pettoruti; pero cuando yo estaba en el servicio militar, él estaba en París y trabajaba como modelo para una academia y supongo que ahí absorbió algo de lo que vio. Después yo entro a trabajar en un instituto privado de catastro por medio de otro pintor, Nicolás Rubio, y trabajaba cuatro horas a la noche, de ocho a doce. Me ganaba unos mangos para mí y ser más independiente de mi padre, y me quedaba todo el día para mÍ. Con el poco sueldo que ganaba me arreglaba y con ese sueldo me casé.
JMS - Por comunidades afines. En ese momento estábamos independientes cada uno, pero esrábamos buscando algo similar y los iniciadores en realidad empezamos en el 55, 56 a exponer los tres juntos porque no teníamos recursos y no teníamos muchas obras, porque no podías pintar si no tenías dinero para comprar material. Y si teníamos que hacer un catálogo tampoco teníamos el dinero, así que los tres hacÍamos unas tarjetitas para invitar a la familia y los amigos, y así fue hasta el 59, Que el papá del grupo, como yo le digo a Rafael Squirru, cuando en la época de Frondizi logra la realización del museo de Arte Moderno en el 58, 59 -era lo que yo llamaba el museo fantasma porque no tenía local) no tenía edificio, usaba los espacios que le prestaban, como el SÍvori algunas veces. El grupo se inicia en el 59 hasta el 68, pero se fundó cuando Squirru organiza una exposición a la que venían también los uruguayos.
Él quería nuclearnos con la idea de que fuéramos un grupo y ahí buscamos un nombre, pero en ese momento surge la nueva figuración. Fue un momento del arte muy bueno ése, con Maccio, Deira, Noé, de la Vega, el grupo Buenos Aires con Cañas ea, Linari. Eran todos grupos así, el arte concreto, nuevo arte y el Di Tella famoso con sus enfrentamientos famosos. Lo acusamos de todo al Di Tella, pero después sabíamos que tenían fines extra artísticos y que estaba apañado por la fundación Rockefeller. Era el arte de recontra vanguardia apañado sobre todo por Estados Unidos, con gente de talento que propugnaba la libertad. Era la época de la guerra fría, estaba la guerra fría; en arte estaba personificado por la mayor libertad posible, todo vale, bueno como ahora.
A - ¿El nombre Espartaco?
JMS - Por la lucha.
A - ¿ El tema de la denuncia social prevalecía sobre la estética del arte?
JMS - No, la estética era muy importante. Hicimos un manifiesto y nos asumíamos como pintores, cosa que Ricardo se olvidó un poquito porque él se politizó mucho, y primero era la política y después el arte.
Y a pesar de ello siguió dibujando y pintando muy bien y dando el mensaje que tenía que dar, pero yo le decía: "Seamos sinceros, si a vos te place pintar, pintá, y dejá un poco la política de lado"; y él no había caso, insistía con la política.

El manifiesto hincaba en que teníamos que ser pintores. Todo eso que vivíamos, para que no cayera en un panfleto, había que pimado; no solamente en la lucha de lo social, también por un bienestar, en la conquista de un mejor vivir, por los derechos del trabajador y el derecho a disfrutar de un buen pasar y todo eso estaba sometido y seguimos en parte
en fundar una cultura propia, definir una identidad más que cultura propia, el cauce tiene que ser natural y normal, tomar conciencia de que éramos dependientes del arte europeo sobre todo del francés que nos hacía reaccionar y querer plasmar en tono y en color como pintores una imagen que nos identificara como América Latina, cosa que Buenos Aires era más europea de lo que es ahora aunque sigue siendo, pero creo que se ha latinizado un poco más. Yo hace dos años que vine del Canadá. Estuve quince años viviendo allí y me fui con el complejo de que no teníamos nada y que todavía éramos dependientes culturalmente del norte, del sur y del carajo, sobre todo de Europa, pero me di cuenta que tenemos una identidad y tenemos mucho para dar al mundo.
A - ¿ Cómo era la relación entre diferentes grupos artísticos?
JMS - El punto de reunión y de enfrentamientos eran los cafés modernos donde nos mirábamos de mesa a mesa como enemigos. Después, con el tiempo me di cuenta qué pelotudos que éramos. AL Iado tenía a Oliverio Girondo y lo mirábamos como si fuera un marciano, era surrealista y no tocaba el piso decíamos, era como que flotaba. En la mesa de Oliverio estaba Nora Lange, Pellegrini y amigos de ellos, era gente de gran valor y que en ese momento para nosotros eran como enemigos.
A - ¿ Como vivió todo ese contexto político y social de ese momento?
JMS - Aprovechamos toda esa riqueza, era todo muy activo, golpe tras golpe, peleas, huelgas y todo eso lo íbamos pintando. Después nos ocupamos más, y yo sobre todo, en plasmar una estética nacional. Después eso te distraía un poco, lo importante es afianzar te como un pintor de acá. Nosotros, cuando nacimos como grupo Espartaco elegimos un papá artístico, un modelo, y elegimos a los muralistas mejicanos como Rivera, Orozco, Sequeiros, sobre todo Orozco, que es el que me sigue interesando y partimos de ahí. Qué interesante es colocar el arte en la calle yeso se realiza a través del mural.
A - Algunos viajaban a Francia para recibir un guiño de la crítica europea pero ustedes se quedaron acá.
JMS - Y sí, había que mirar al interior también, que nunca antes se había mirado.Intentando expresar eso, la vitalidad de un continente nuevo, por eso los trazos gruesos, fuertes y rotundos y la síntesis. Bueno, viniendo del mural tenés que hacer síntesis; ese es el concepto de mural que teníamos nosotros: Ricardo, Mollari y yo.
Pero la pintura europea se fragmenta mucho, sobre todo la francesa.
A - ¿Tiene cosas pendientes todavía en el desarrollo del arte?
JMS - Claro que tengo cosas pendientes y no me va a alcanzar la vida. Creo que necesitaré 120 años, como el japonés Hokusai, dibujante de cartón del siglo XIX, que decía que a los 120 años iba a poder expresarse como él realmente quería. Le importaba tanto el arte y no le importaba lo material, cuando pagaba alguna cuenta que le querían cobrar agarraba un manojo de dinero y se lo daba sin contarlo.

A - Los muralistas mejicanos tuvieron más apoyo que ustedes en la concreción de un arte que llegara masivamente al ciudadano común.
JMS - El espíritu que ellos tenían, y ellos realizaron lo que realizaron porque venían en la cresta de la revolución mejicana del momento, que los convocó a pintar en las paredes de los edificios públicos la historia de Méjico, la historia de las luchas sociales, si no no existirían, serían unos pintores de caballete. La revolución mejicana los apoyó mucho y yo a veces los comparo ¿no? Supuestamente nosotros tuvimos un movimiento popular y a Perón, y ¿a quién llamaron para pintar paredes y hacer murales? A nadie. Se fundó un sindicato de pintores; andá ... nada, nada de apoyo, nadie te llamaba para pintar nada, ni siquiera los 150 años de San Martín ni su gesta, nada de nada, yeso que estaba la lucha social de esa época y que Perón le esraba dando tanto al trabajador
Luego los sindicatos lo convocan a Ricardo, antes del proceso y de Videla, en el 73, cuando hace los afiches para la CGT de los argentinos.
Un día nos dicen que teníamos que ir a ver a un sindicato, el de los metalúrgicos, que nos proponían hacer un mural para un trabajo y Ricardo hace los bocetos. Yo iba a trabajar con él, pero cuando llevamos el boceto que había hecho Ricardo nos dijeron:
"No, así no". Claro, el boceto de Ricardo era muy agresivo, típico de la pintura del trabajador con los puños al viento y gestos crispados. Y dijeron no, ahora no es así, como diciendo estamos más civilizados, ahora nos sentamos con los patrones a dialogar, hoy no se pelea así. Y nos mandaron al diablo.
A - ¿Hubo transformación estética desde el comienzo de su obra?
JMS - No, siempre fui muy sincero conmigo mismo y no engañé a nadie, siempre hice lo que quise hacer. Yo no hice la escuela de arte pero llevo más de 50 años de pintor y no me he privado de nada. He conocido mucha gente, pasé por el período de la bohemia, he viajado y, sobre todo, las novias que tuve ... Es lo que me alimenta y es lo más impor tante, sin ellas el arte no sería arte. (Mostrando una escultura de mujer desnuda, modelado) ¡Mirá qué coquetería el arte de prehistoria de Europa!
A - ¿Qué representa la figura femenina en su obra?
JMS - Es un homenaje a la mujer y a la vida. Es un símbolo, tomo a la mujer como un símbolo. Es un privilegio de estar vivo. El hombre debe gozar de todo, no sólo es trabajar y alimentar la familia. Debe gozar de otras cosas, tiene derecho a disftutar de todo, no sólo de un buen sueldo para poder comer y llevarle soluciones a los problemas de la familia. Debe de gozar de todo, de la cultura por ejemplo. ¿Para qué nos rompemos tanto creando una escultura, si a veces a la inmensa mayoría de abajo no le llega? Sólo les llega la porquería que ven en televisión, pero también tienen derecho a un buen libro, a una buena obra de teatro, a disfrutar del arte y la tarea de los artistas dado que hay otra parte de la sociedad que quiere brindarles algo distinto.
A - ¿Qué anécdota recuerda?
JMS - Tuve muchas, pero recuerdo una compartida por los compañeros de grupo. Fue cuando hicimos una exposición en Tucumán y no podíamos viajar todos, entonces viaja Ricardo solo. El día de la inauguración nadie lo quería presentar y pusieron al ordenanza para que lo presentara a Ricardo en representación del grupo.
A - ¿Y no conocían la obra?
JMS - Y no sé, pero después Ricardo se mandó un discurso que tembló todo Tucumán.
A - Una reflexión final.
JMS - Qué sé yo. En lo artístico a v'eces pienso sobre el pesimismo y el futuro de los recontravanguardia de ahora. Mal quieren mostrar en una exposición anual que reúnen el arte de hoy,. el arte nacional que se está haciendo, y cada vez lo veo más elemental, más sin sentido. Pareciera que no hay mensaje, no hay un sentir, es decadente ahora con el uso de nuevos materiales que no te representan, ni como pintor ni como hombre. Ojalá que cambie. Y en lo personal, yo diría que el día que no pueda abrazar a una mujer se termina mi obra, y yo por suerte todavía tengo mi hinchada
Cuando nos retirábamos de su taller de la calle Paraguay al 1200 -el ingreso del edificio posee un espléndido mural fiel a su obra- y mientras esperábamos el ascensor, nos preguntó con la puerta entreabierta por qué se nos había ocurrido hacerle una nota justo a él. "La respuesta la encontrará en la nota misma".
