ÿþ<html> <head> <title>NOTAS :: Paseos Imaginarios :: Arte Argentino</title> <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=iso-8859-1"> <link rel="stylesheet" href="../../inconciente/subtitulo.css" type="text/css"> <link rel="stylesheet" href="file:///C|/Mis%20documentos/paseosimaginarios/estilo.css" type="text/css"> <style type="text/css"> <!-- body,td,th { font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 9pt; color: #000000; } .style8 { font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 24; } .style9 { font-size: 36px; font-weight: bold; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; } .style12 {font-size: 8pt} .style13 {font-size: 12pt} .style15 {font-weight: bold} --> </style> <script language="javascript" type="text/javascript"> // <!CDATA[ function IMG1_onclick() { } // ]]> </script> </head> <body bgcolor="#FFFF99" link="#000000" vlink="#000000" alink="#000000"> <table width="760" border="0" align="center"> <tr> <td style="width: 748px"> <div align="center"> <font face="Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><a href="../../default.html"> <img src="../../pedazos/pedasonotaar.gif" width="760" height="40" border="0" alt="volver a p&aacute;gina principal"></a></font> <table width="760" border="0"> <tr> <td width="10" background="../../pedazos/pedasosnotas.gif" style="height: 1085px"> </td> <td valign="top" style="height: 1085px; width: 731px;"> <span class="style8"> <br> <span class="style9"></span></span> <p><span class="style12"><span style="font-size: 36px">Los Laberintos de Leonardo Da Vinci</span></span></p> <p> <span class="style12"><span style="font-size: 36px"></span></span></p> <p><strong><span class="style13"><img align="right" src="1.jpg" height="206" width="183" hspace="10" vspace="5" />Extracto de la revista "Alquimia" Número 2</span></strong></p> <p> <em>&nbsp;&nbsp;</em><br /> <br /> <span style="text-align: justify">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; Leonardo da Vinci... Describirle es casi tan imposible como abarcar el nivel y la diversidad de sus talentos. Esta persona no tenía límites para el aprendizaje, y cada vez penetraba más y más en su comprensión de la naturaleza, ensanchaba los límites, alcanzaba profundidades inaccesibles y se elevaba a alturas donde "el genio común" no puede subir. Es común comenzar a describir la biografía de Leonardo da Vinci en base a la lista de ciencias completadas, desarrolladas, y enriquecidas por su trabajo verdaderamente colosal. Desde el pintor, escultor, arquitecto, constructor, hasta el naturalista, ingeniero hidráulico y geólogo; desde el matemático, físico, astrónomo y químico, hasta el poeta, el músico y el filósofo; desde el constructor de bicicletas y aviones hasta el filólogo y el lingüista; desde el anatomista y el botánico hasta el paleontólogo, el óptico, el escenógrafo... ¡Y todo esto cabe en una sola persona, por el período de una corta vida humana! Pero lo que más fascina no es la extensión de su talento, sino el hecho de que en ninguna de estas esferas de conocimiento Leonardo era un mero aficionado ni un mero teórico. Todo lo contrario, encontraba soluciones tan extraordinarias y innovadoras, creaba elaboraciones tan valientes y tan fundamentales que apenas cabían en la conciencia, no sólo del sus contemporáneos, ¡en la nuestra tampoco!, al cabo de 500 años... Su figura lleva más de cinco siglos fascinando a los investigadores y los científicos más grandes. Él era el paciente preferido de Sigmund Freud, que no podía clasificar su personalidad. Nunca había habido genio y persona parecida, y el misterio de su "pasión por la investigación" que había superado todo el resto de las pasiones humanas, la vida privada y el amor, (Freud llega a esta conclusión como resultado de todas sus investigaciones), no estaba al alcance del análisis psicológico. Por mucho que Freud tratase de encontrar en su biografía los complejos cualquier conclusión siempre parecía débil y sin convicción. Los pintores, los escritores, los artistas, los científicos, los ingenieros, y los alquimistas, no podían dejar pasar de largo a Leonardo por múltiples razones. Encontramos su intención de aprehenderle, volverle el héroe de una novela, analizarle, adivinar el misterio de sus investigaciones. Y esta búsqueda cubre toda la paleta de las relaciones  desde la aceptación completa de su genio hasta la maldición, y entre la variedad de retratos sólo vemos a autores de obras. El mismo Leonardo no está en ellas. O casi no está... Uno de los ejemplos más vivos es Daniel Harms, el hombre que iba en contra de todas las reglas sólo porque no existían. En su parodia de la didascalia' griega sobre los acontecimientos en el paraíso, Harms, con el absurdo que tiene el principio lleva a la escena de la tentación de Eva no al diablo con aspecto de serpiente, sino al mismo maestro Leonardo. Leonardo es el que enseña a Eva qué es la fruta prohibida, el amor, del que nace el deseo de comprender el bien y el mal. ¡Qué chiste más absurdo! ¿Pero es un chiste acaso? El guión es demasiado absurdo para ser metafórico... Sin embargo ni los biógrafos, ni los historiadores, ni los científicos, ni los astrólogos podrán contarnos sobre Leonardo más que sobras. Sus lienzos, manuscritos, diarios, sus gráficos, el color del papel, los planos y las fórmulas, el paisaje de aire como revivido... y al lado, en los bordes, la cuenta matemática de la perspectiva, la imagen de la Madonna en una luz atenuada, y el bucle rizado por la humedad y el suave sol florentino, con tanta perfección como si la concha respirara por el oleaje. Sus lienzos, frescos, sus diarios y planos, atraen con una fuerza irresistible y misteriosa, se hacen mirar atentamente y estudiar con avidez y encanto. Pero cuanto más se aficiona uno mas paradójico se vuelve el inesperado descubrimiento: algo se aleja de nosotros inexorablemente, es evidente, lo que el Maestro posiblemente no tratase de esconder, algo tan accesible que está mirándonos...durante tantos siglos, y no ha sido notado por tanta gente... Si visitamos todos los museos y vemos todas las colecciones privadas que guardan esta obras de arte; si estudiamos desde el comienzo hasta el fin todo lo escrito sobre él; incluso si fuéramos sus contemporáneos y le viéramos con nuestros propios ojos... - parece que fuera imposible abarcarle. Y la mente y los sentimientos están envueltos en un espacio incomprensible e inmenso... </span><span style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 9pt; font-family: Tahoma; letter-spacing: 0.3pt; mso-ansi-language: ES-TRAD">&nbsp; &nbsp;&nbsp;</span><br /><img align="left" src="2.jpg" height="409" width="230" hspace="10" vspace="5" id="IMG1" onclick="return IMG1_onclick()" /> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Como se sabe, las reglas principales para pasar el laberinto son muy simples: hay que ir sólo para adelante y no hay que volverse. Sin embargo si empezamos desde el mismo comienzo es muy difícil estar seguro de que nuestro movimiento por el laberinto será consecutivo. Es que nunca sabes con toda certeza dónde te encuentras  en el cruce de los pasos, en el escondrijo o en el callejón, porque el tiempo de Leonardo no se cuenta sólo con el siglo XV, toda la época del Renacimiento e incluso con la mitad de los mil años desde su nacimiento. Su tiempo se extiende hacia el pasado antiguo casi sin límites y no se agota ni en el pasado más lejano. Se puede decir que es tan multidimensional como el espacio de su propio camino de vida. Se sabe muy poco sobre la vida de Leonardo da Vinci como para apoyarse en las obras de los biógrafos contemporáneos y hablar sobre una reconstrucción real de su historia. Sin embargo la sucesión de hechos que poseemos gracias a los biógrafos recientes, los contemporáneos de Leonardo, entre los cuales está la primera fuente principal  el biógrafo Vizari,  permite crear un cuadro verdaderamente grandioso. Leonardo nació en el año 1452 en un pueblo Anquiano que estaba no muy lejos de la pequeña ciudad Vinci a los pies de las montes Alban. Era el hijo bastardo del notario florentino Piero da Vinci con una sencilla muchacha campesina llamada Catarina. Sus datos biográficos se contradicen aunque la mayoría de los biógrafos cree que ella murió muy joven, al cabo de cuatro años después del nacimiento de su hijo. Desde los cuatro años Leonardo se educó entonces en la casa paterna donde se creció bajo la vigilancia de la abuela paterna, que le profesaba un profundo amor, y bajo la atmósfera de la aguda atención de las cuatro mujeres siguientes de Piero da Vinci. Las características del nacimiento del niño incidieron mucho en la decisión del padre de mandar al hijo a estudiar pintura con el pintor Andrea Verrocchio, famoso artista florentino de aquellos tiempos, porque Leonardo, por su procedencia, no podía estudiar en ninguna otra escuela. Su padre era aficionado a las ciencias exactas y nobles. El niño ingresó en el taller a los 14 años y allí descubrió un nuevo mundo que se apoderó de él completamente. Parece que ningún oficio determinado, ni toda la esfera de la ciencia podían atraer a Leonardo más que la misma naturaleza de las grandes leyes y misterios que cubrían al mismo tiempo todos los oficios, ciencias, y artes. La pasión de aprehender la fuente de todos los principios  la Naturaleza  se reveló rápidamente en las aficiones de Leonardo durante los primeros años de su vida. En su obra biográfica Visari informa sobre un episodio que ofrece una impresión evidente de la clase de extraordinario enfoque al oficio. Un día el padre dio a su hijo un escudo de higuera y le pidió que lo pintara por su cuenta. Leonardo preparó la superficie y empezó a pensar en pintar algo que pudiera asustar a cualquier persona que lo acercara a si, como la impresión que provocaba la cabeza de la Medusa... Con este objetivo Leonardo recogió en su cuarto, donde nadie podía entrar, camaleones, lagartos, grillos, serpientes, mariposas, langostas, murciélagos y otros animales diferentes. Compuso a partir de esta multitud de alimañas un monstruo verdadera-mente horrible, que al volar exhalaba veneno, donde sus ojos llameaban con fuego, y desde sus fosas nasales humeaba. Todo estaba presentado de un modo tan extraño que transmitía una sensación monstruosa y horripilante. Y Leonardo era tan aficionado a su trabajo que a pesar de la hediondez de los animales muertos no sentía nada. Por su "gran amor al arte". Cuando el cuadro estuvo listo Leonardo lo iluminó de una manera especial y llamó al padre. "Piero, desde la primera vista, se desprendió sin comprender bien lo que pasaba y sin creer que ante él estaba el escudo, y sin suponer que estaba mirando un cuadro pintoresco... </span><span style="text-align: justify">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<br /> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; En aquel episodio no muy llamativo pero si muy vivo, del cual Visari informa con el tono arrebatado y respetuoso que le caracteriza, nos encontramos por primera vez con un acontecimiento extraordinario e inexplicable: con "el gran amor al arte" como Visari llamó el esfuerzo de Leonardo. Es posible que aquel "gran amor" favoreciera que Leonardo fuera nombrado maestro habiendo estudiado sólo seis años en el taller de Verrocchio. Estos plazos eran inauditos para aquellos tiempos. El reconocimiento fue predestinado por un acontecimiento después del cual el maestro de Leonardo, conocido como un pintor destacado de Florencia, casi cambió completamente su atención de la pintura hacia la escultura. En el cuadro "El bautismo de Jesús"  la cúspide del las obras de pintura de Verrocchio  Leonardo corrigió uno de los dos ángeles que habían sido pintado<img align="right" src="3.jpg" height="259" width="233" hspace="10" vspace="5" id="Img3" onclick="return IMG1_onclick()" />s por el maestro: los ángeles sostienen la ropa de Jesús en el momento cuando el Bautista esparce el agua sobre su cabeza. Y también Leodarno dibujó el paisaje que se ve al fondo. Y todo esto ocurrió de una manera tan libre y familiar que parece que por estos complementos el cuadro revivió. Verocchio, al ver el cuadro, comprendió que Leonardo había superado a su maestro. Sus obras sobrepasaban toda expectativa. Sus creaciones no parecían falsificaciones y copias de la naturaleza, eran la vida misma, tan hábilmente y tan imparcialmente envuelta en la ropa de los monstruos, como los santos que están envueltos en una niebla disipante que baja desde el cielo. Todos sin excepción reconocían lo inimitable de sus obras, pero no podían explicar sus "hediondos" experimentos científicos por el gran amor al arte. Ya entonces le acusaban de hereje porque en él había algo más grande que la división de las iglesias en lo angelical, lo conveniente para Dios, y lo diabólico. El episodio inofensivo del experimento semicientífico con "los seres abyectos", para pintar el escudo, se volvió el prototipo de la relación de Leonardo con el arte tal como es. Parece que el experimento, limpio, escrupuloso y paciente, lo colocó por encima de la inspiración espontánea. Leonardo vio que la tentación de imitar la naturaleza, por medio de la pintura, era inmensamente menos importante que la observación infatigable. Los intentos de penetrar en las leyes, comprender la esencia misma, y moverse desde lo interior, se volvieron el objetivo de su obra. Pero no lo hacía sólo con los objetos. El mismo hombre con su compleja alma, el recipiente del espíritu, era el objetivo de su investigación e intento de comprensión. No en vano Fríen reveló sólo una de sus pasiones  la pasión por la investigación, que irrevocablemente venció todo el resto de sus pasiones humanas. Pero es poco probable que sólo por eso, por "la afición excesiva a la ciencia en la pintura de lo divino", Leonardo se volviera un hereje. Los habitantes de Florencia no podían olvidar el escándalo que tuvo lugar en 1476, referido a una acusación anónima de perversión. "La denuncia sin nombre contra Leonardo y su maestro Andrea Verrocchio con acusación de sodomía, fue arrojada en uno de aquellos cajones de madera llamados tambores (tamburi) que se tienden en las columnas en las iglesias principales de Florencia, especialmente en la catedral de María del Forie. El 9 de abril del mismo año los celadores de noche y de día de los monasterios (Ufficiali di notte e monasteri) estudiaron el asunto y el acusación fue retirada, pero con la condición de que la denuncia se repitiera. Después de una nueva acusación, el 9 de junio, Leonardo y Verrocchio fueron juzgados"'. Para muchos investigadores esta acusación fue el argumento principal a favor de la orientación no tradicional de Leonardo, y las justificaciones indirectas por medio de las cuales alguna gente encuentra el hecho de que toda su vida privada está cubierta por una cortina de misterios y no se conoce nada exacto de sus relaciones íntimas, ni con las mujeres, ni con los hombres. Más adelante, en sus notas de anatomía, Leonardo hizo apuntes muy extraños y completamente ilógicos para aun pintor que había comprendido bien la belleza del cuerpo humano: "El acto de la cópula y los miembros que la sirven se distinguen por tanta monstruosidad que el género humano no termina sólo en la belleza de los rostros, las adoraciones de los intérpretes y la fuerza de la concupiscencia...". ¡Y estas líneas las encontramos entre los pensamientos sobre las proporciones sagradas del cuerpo humano, entre las obras del descubrimiento de la proporción del macro y del microcosmos, junto al hombre Vitruviano!..". Describo el cuerpo humano este pequeño universo el mundo dentro del mundo, de la misma manera como Ptolomeo describe el mundo en su Cosmogonía",  dice Leonardo. Como veremos a continuación sus investigaciones anatómicas se extendieron más allá de los limites de las ciencias naturales. Ascendían a los conocimientos sagrados de los sabios del mundo pre-cristiano, hasta los conocimientos de las proporciones divinas y la visión religiosa superior "de la sexualidad sagrada". ¿Pero de dónde surgió esta observación tan particular? <img align="left" src="4.jpg" height="228" width="172" hspace="10" vspace="5" id="Img4" onclick="return IMG1_onclick()" /></span></p> <p> <span style="text-align: justify">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; Para tratar de contestar a esta pregunta hay que entender la atmósfera en la que vivía Leonardo durante el período que abarca sus 30 años. ¿Cómo eran Florencia y la corte de Lorenzo Bonito de Medici? ¿A qué ideas era aficionado quien encabezaba la República Florentina, y cómo lo respaldaban sus súbditos obsequiosos? ¿O puede que este interés proviniera del mismo Leonardo? Cualquiera sea la conclusión a que lleguemos vamos a intentar evitar el categorizar. Sobre todo si discutimos acerca de acontecimientos de los cuales no fuimos testigos, especialmente si los acontecimientos se encuentran en el cruce de la historia oficial y la alternativa, siempre estamos bajo el riesgo de encontrar solamente las ideas que estamos buscando. La historia oficial declara que Lorenzo Bonito (1449  1492) era un rey verdaderamente progresista, no sólo por su destreza política sino también por la renovación cultural que propició. Recogió en su corte a los humanistas, poetas, pintores y pensadores más destacados en sus campos, y convirtió Florencia en el centro cultural más grande de su tiempo. La historia alternativa va más allá de la oficial señalando el hecho de que Lorenzo era un "renovador", mostrando la influencia de los cultos paganos con raíces comunes que ascendían hasta los misterios del Egipto Antiguo. En la atmósfera festiva que se solía organizar en la corte de Medici se escuchaban ecos de las ideas sobre la naturaleza divina del hombre, que eran negadas por la iglesia cristiana en los siglos IV V, especialmente después de la concilio de la catedral de Nikey en 325 (que canonizó los cuatro Evangelios y declaró heréticas el resto de las otras 80 descripciones de la vida de Jesús). Quien sabe si bajo la máscara de la "renovación" estaban escondidas las secretas sociedades ocultas que guardaban los conocimientos antiguos, no sólo de la naturaleza verdadera del hombre, también de la historia no tradicional del mismo Mesías, que contradice completamente a la versión de la vida de Jesús que fuera oficializada... En la corte Medici encontraron refugio los representantes superiores de estos conocimientos, y también los que imponían las normas de la moral y las leyes sagradas de la naturaleza a favor de sus pasiones, aprovechando la libertad que otorgaba la fe. Posiblemente el episodio, que durante toda la vida siguiente determinó las relaciones íntimas de Leonardo, sucediera con la complicidad de aquélla gente. Podía ser un caso impuesto de relación homosexual. Los complejos sentimientos interiores provocaron la negación completa de lo natural en su profundidad del acto, pero sin embargo no le impidieron estudiar y examinar el cuerpo humano como un reflejo del microcosmos. "Lo que está arriba, está abajo...  son las primeras líneas de las Tablas de Esmeralda de Hermes Trismegisto, el primer y principal texto de toda la alquimia europea. Fueron cálculos matemáticos y descriptos por Leonardo. Parcialmente son sólo suposiciones las afirmaciones que señalan la misma atmósfera contradictoria de aquellos tiempos. La opinión de que ciertos valores espirituales y religiosos podían confesarse de una manera oculta por la gente culta de la época de Renacimiento, están demostradas con evidencia en las obras de Leonardo... Pueden juzgarlo ustedes mismos. Un año antes de la partida de Leonardo desde Florencia a Milán, en 1481, los monjes de San Donato Escopeto pidieron a Leonardo que pintara el icono "La epifanía".&nbsp;<br /> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <img align="right" src="5.jpg" height="404" width="263" hspace="10" vspace="5" id="Img5" onclick="return IMG1_onclick()" />La versión oficial de aquel cuadro, que se encontraba en la galería de Florencia y actualmente está escondida en su depósito, está llena de símbolos paganos y se distingue por un tema que no es muy cristiano. ¡Y que podemos decir sobre el original, sobre la primera versión que está escondida bajo la capa de tintas! El cuadro de Leonardo que conocemos en realidad fue cubierto de una manera más conveniente por un pintor anónimo que pintaba encima de la obra del maestro. Este hecho se hizo conocido desde las investigaci¬ones del doctor Serachini. Éste investigó en detalle los lienzos de Leonardo y hace muy poco tiempo dio a conocer sus conclusiones: realizó más de tres mil fotos del cuadro bajo luz infrarroja y pudo demostrar que debajo estaba el verdadero lienzo de Leonardo, hecho que ya habían comprobado investigadores independi¬entes. El pintor anónimo pintó encima de los fragmentos del cuadro, que según su opinión eran heréticos, pero un par de fragmentos, incluso en la nueva versión, descubren la primera base pagana. El centro de la composición en los dos casos es la Madonna con Jesús en las rodillas y los reyes magos que dan los dones al niño. Los reyes magos parecen agotados y hasta enfermos, posiblemente queriendo simbolizar la cúpula de la iglesia cristiana canonizada, y eso lleva a prestar la atención al grupo más sano que está pintado al fondo. Pero este grupo no admira a la Madonna y al niño sino al algarrobo que simboliza a Juan el bautista. Al lado del algarrobo una de la figuras levanta la mano con el "gesto de Juan" no sólo para demostrar cual es el objeto de la atención principal, sino para dejar un registro del mismo gesto, que luego va a estar presente en otros cuadros de Leonardo. En el original descubierto por Serachini el cuadro resulta más impresionante. Allí al fondo vemos los pedazos de un edificio extraño que los arqueólogos catalogan como evidentemente no cristiano  por sus formas se parece a las construcciones de la Grecia Antigua, o Egipto. En el lienzo diseñado vemos que el edificio está destruyéndose, y en el principal todo lo contrario, que lo reconstruyen los albañiles, quienes levantan troncos y piedras. Parece que Leonardo predestina el renacimiento del paganismo y no su decadencia, que la iglesia trataba de conseguir con todos los métodos imaginables y no imaginables. Y esto es sólo una parte del simbolismo en el lienzo, que está señalando de una manera directa o indirecta su verdadero contenido. Eso le sucedía a Leonardo: tener que diseñar un tema por orden de la iglesia para alguna parte del altar. Y todo bajo la sombra cruel del quemar en el fuego cualquier cosa que representara una condición de pensamiento libre e independiente. Leonardo pudo realizar en su obra maestra "La última cena", en mayor escala y sincera notoriedad, sus puntos de vista de la historia de la continuidad de los conocimientos verdaderos. Sin embargo lo que ejerce mas fascinación no es el hecho mismo del mensaje de Leonardo, sino nuestra absoluta futilidad durante cinco siglos, porque da la impresión de que Leonardo ni siquiera ocultó sus ideas  todas ellas están en el superficie, sólo hay que mirar más atentamente. <br /> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; Pero dejamos por ahora las obras de pintura del Maestro. Leonardo, con más de 30 años abandona Florencia y va a Milán. Se va a lugares lejanos y ajenos, con la alegría del hombre que se escapa al aire fresco agotado de un cuarto agobiante. A pesar de la tensa vida interior, las búsquedas sin fin y nuevas elaboraciones, se le reclamaba poco en Florencia, e incluso las obras en Medid, que exigían la adoración de la pasión no le satisfacían. El genio valiente y libre estaba agotándose en la atmósfera difícil y contradictoria de la corte de Lorenzo. Según Merezhkovsky, hasta entró en "negociaciones secretas con uno de los cortesanos de diodario de Siria a través de la embajada del sultán Kaitbiy, que había llegado a Florencia para entrar al servicio del diodario como albañil principal, aunque sabía que para eso tenía que abjurar de Jesús y aceptar el Islam'''. Estaba sumamente cansado de no hacer nada. Pero la ocasión le salvó. Leonardo inventó un laúd de plata de muchas cuerdas con aspecto de cráneo de caballo, cuya forma permitía extraer "sonidos profundos y llenos". Esa invención era muy apreciada por el duque de Lombardía Ludovico Svorfts Moro, el rey del género plebeyo, conocido por su genio perverso y su mente certera. Moro invitó amablemente a Leonardo al servicio considerándolo valioso para hacer arreglos en su vida cortesana. Lo más curioso es que en la carta de Leonardo a Moro, donde nombró las posibilidades de ser empleado incluso mencionó la pintura. La carta consiste en una lista larga de servicios que él estaba dispuesto a hacer. Entre otros ofrecía: "puentes muy ligeros y no incendiables; un nuevo método de atacar sin ayuda de bombas cualquier fortaleza o el castillo si sólo sus bases no están cortadas en la piedra; caminos subterráneos y socavones que se hacían sin ruido alguno bajo las zanjas y los ríos; carros cubiertos que se enfrentan con ejércitos de enemigos y ninguna fuerza podría resistirlos; bombas, cañones, morteros, pasavolantes de "la nueva, muy maravillosa, y útil construcción"; substancias explosiva desconocidas.&nbsp;<br /> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En los tiempos de paz,  concluía,  podré satisfacer a Su Majestad en cuestiones de arquitectura, en la construcción de edificios sociales, en canales conductores de agua...'. Moro necesitaba mucho una persona así. Rápidamente cayó en cuenta que Leonardo haría inmortal su género plebeyo y los frutos del siglo de su reinado. Durante el largo y fructífero período al servicio de Moro, Leonardo se reveló no sólo como un pintor imponderable sino también como escenógrafo, poeta, arquitecto, ingeniero, escultor, inventor... No se puede mencionar todo lo que fue creado por él. Y que se hundía con la misma pasión en la comprensión, el <img align="left" src="6.jpg" height="346" width="375" hspace="10" vspace="5" id="Img2" onclick="return IMG1_onclick()" />descubrimiento en cada de sus asuntos  desde la organización de un festín con motivo de la boda de las personas del palacio hasta el diseño de "La última cena". Merezhlovsky, ya a comienzos del siglo XX, vio en Leonardo al último pagano, al heredero de los conocimientos antiguos pero aún no perdidos. El dedicó a su genio una de las tres partes de su obra "Cristo y Anticristo". É,1, como ninguno de los escritores que tocaban la figura de Leonardo, fue quien descubrió a una persona profunda y completa, que poseía una fuerza interior increíble, un titán que había determinado su tiempo por el pensamiento, el sentimiento y la consciencia. Basándose en los apuntes documentales de los contemporáneos de Leonardo, de su manera de trabajar con "La última cena" Merezhkovsky crea su estudio literario: los apuntes del diario de Giovanni, el alumno de Leonardo. "Observo cómo está trabajando con "La última cena". Por la mañana num, temprano, en cuanto sale el sol se va de casa, se dirige al comedor del monasterio y durante todo el día y hasta que anochece trabaja sin sacar el pincel de su mano, olvidándose de la comida y la bebida. A veces pasan una o dos semanas y él no toca los pinceles; pero cada día está dos o tres horas en el andamio ante el cuadro mirando atentamente y discutiendo lo que va ha hecho: en ocasiones al mediodía, cuando hace más calar habiendo dejada la obra empezada corre al monasterio par las calles vacías sin escoger la parte de sombra, como si fiera atraído por unafiierza invisible, sube al andamio, hace dos o tres pinceladas y se va. ...Estos días ha trabajado con la cabeza del apóstol Juan. Hoy tiene que terminarla. Pero me ha sorprendido que se haya quedado en casa, con el pequeño Giaccopo, y ha empezado a vigilar el vuelo de abejorros, abejas y moscas. Está tan sumergido en el estudio de sus cuerpos y alas como si de eso dependiera el destino del mundo. Se ha alegrado de haber descubierto que para las moscas las patas traseras sirven como volante. Según la opinión del maestro esto es muy útil e importante para el proyecto de invención del aparato volado,: ¡Puede ser! Pero es un poco ofensivo que la cabeza del apóstol Juan esté abandonada por la investigación de las patas de las moscas. ... Hoy viene otra pena. Las moscas están olvidadas tanto C01110 "La última cena". Inventa un diseño complicado y fino para el escudo de la academia de pintura de Milán, que todavía no existe pero el duque supone que existirá. Es tan aficionado al dibujo como si nada más en el mundo existiera excepto este juego complicado e inútil. ... Así vivimos, por el capricho de la ocasión, cada día, siguiendo la voluntad de Dios. Esperamos que he peras el olmo. ¡Está bien que todavía 170 se ha aficionado al aparato volante, o dalo por perdido, se hundirá tanto en la mecánica que no le veremos más! ... Tiene mil asuntos al mismo tiempo. Sin terminar uno, empieza el otro. Sin embargo, cada zuzo de ellos se parece a un juego, cada juego se parece a un asunto. Es diverso y no permanente...&nbsp;<br /> Si tenemos en cuenta que la concepción verdadera del fresco "La última cena" nos descubre a un sujeto no muy evangélico canonizado: donde del lado derecho de Jesús no está pintado el alumno preferido de Jesús, sino una mujer, posiblemente la esposa de Jesús  "la última pecadora" María Magdalena; donde durante La Comunión, en los vasos hay agua en vez de vino, esto parece a una ironía  aquí esta el Rey sin Corona; donde junto a la cara de Jesús, como el recuerdo de algo muy importante, aparece la mano con el dedo índice levantado  "el gesto de Juan". Teniendo en cuenta todo esto, incluyendo tanta dispersión del omnívoro de Leonardo durante el trabajo con "La última cena", puede parecer profano al partidario de sus ideas heréticas. ¡Así era él! No era tan importante "qué" sino "cómo". Había que investigar, trabajar, realizar, experimentar, estar siempre en el proceso. <br /> <img align="right" src="7.jpg" height="443" width="390" hspace="10" vspace="5" id="Img6" onclick="return IMG1_onclick()" />A Leonardo se lo vincula a menudo con los alquimistas, posiblemente incluso sin pensar qué significado pueda tener esa vinculación con la realidad. A aquellos sopladores locos que gastaban sus medios y esfuerzos para convertir en oro el metal, Leonardo les despreciaba llamándoles no sólo tontos, sino gente peligrosa para la ciencia. Si hablamos de Leonardo como de un alquimista, entonces mejor hablar de él como de la persona en la que ocurrían ciertas transformaciones interiores en el nivel de su energía, su consciencia. Es que el proceso dirigido con el esfuerzo del trabajo que obedece a un ritmo constante, paciencia y concentración, lleva, según la fisiología masculina, a que el centro energético importante del cerebro reproduzca no sólo un estado de satisfacción profunda, sino algo parecido al éxtasis. Esto a su vez es una parte de la alquimia interior, de la transformación de la energía en una energía nueva, de cualidad especial, clara sólo para tal emprendedor. Y aunque este tema nunca fue discutido con la suficiente amplitud, los descubrimientos de Leonardo podían suceder sólo en el ámbito de una conciencia transformada, preparada para ellos. Las notas hechas por Meljisedek invitan a pensar en esa forma. Este investigador destacado de la geometría sagrada y de la base misteriosa del mundo del Egipto Antiguo presenta pruebas  manuscritos con planos que pertenecían a da Vinci  en los cuales se ve, evidentemente, que Leonardo llegó en sus experimentos hasta la construcción de la matriz de la vida que está manifestada en la Flor de la Vida  "la lengua primaria del universo, la forma y proporción pura". Meljisedek considera al hombre de Virtuvian otro gran descubrimiento: "Lo primero que fascina cuando lo miras es que sientes que estás ajustado a él de una manera especial. Incluso si aparecen ningunas asociaciones y pensamientos sabemos que hay algo importante, una cantidad enorme de la información de nosotros en Las proporciones del Hombre de Virtuvian, que describe las relaciones armónicas del micro y del macrocosmos, son exactas para cualquier persona. En las figuras geométricas alrededor del hombre con las manos extendidas Meljisedek ve las formas que describen su estado físico, energético y espiritual. "El cuerpo humano es la medida del Universo, y absolutamente todo en el Universo puede ser medido y encontrado en nuestros cuerpos". ¿Entonces qué podemos decir sobre Dios? ¿Puede que los conocimientos heréticos de las culturas antiguas hablasen precisamente de eso? ¿Y es posible que Leonardo pudiera detenerse en su investigación y su comprensión, tomando esos conocimientos y orientándolos? Pero nos hemos distraído. ¡Y mientras tanto una vida de 60 años es tan corta para un genio! Antes de su muerte Leonardo casi no escribía. Paseaba, pensaba y como cuando era pequeño compraba jaulas con pájaros en los mercados e iba al bosque para liberarlos. El único misterio que le hacía sufrir podía ser sólo su Mona Lisa. Su Gioconda, la que vendió al rey francés y pidió dejarla a su lado hasta la última hora. La Gioconda de verdad tenía un secreto que conocían sólo ellos dos. Él comenzó a ver claro aquella parte de su ser que quedaba sin ser expresada en otros retratos, incluso en los más perfectos. La joven esposa de un hombre no querido y que no le quería a ella, la madre que había perdido su única felicidad, su hija pequeña, y que abjuraba de la vida... Él pintó su retrato como no lo había hecho nunca antes, y la Gioconda animó su alma. Cada día cuando ella venía para pintar el retrato Leonardo invitaba a los músicos más finos y agudos, hacía para ella algunas invenciones divertidas, narraba historias entretenidas y alegorías de la manera que sólo él podía contarlas. Ellos estaban juntos en silencio durante mucho tiempo. Ella tenía 28 años, él 59. Él tenía que compartir con ella. Su conocimiento de la vida era espontáneo, abierto, encantador... Y entre ellos nació algo que no es posible de describir, como si alguien tratase de hacer una copia de su retrato El último cuadro del Maestro era Juan el Bautista. Pero no tal como podemos imaginarle nosotros. Es Juan parecido al Baco pagano. En vez del tirso de orgías báquicas en su mano derecha toma la cruz de caña, el prototipo de la Cruz en el Gólgota, y levanta el dedo índice inclinando la cabeza, como si escuchara algo atentamente, todo en espera, casi como un enigma o casi corno una burla. Parece que enseña algo, o posiblemente se dice a si mismo: "Detrás de mi va el que es más fuerte que yo, y yo no merezco desatar la correa en sus zapatos". Ese Juan está muy lejos del de la iglesia cristiana. Acaba de salir de la oscuridad salvaje a la luz suave... La luz parece la que ilumina la sonrisa de la Gioconda, pero no sólo la luz, las sonrisas también son parecidas... A Leonardo le gustaba repetir a sus alumnos que hay que evitar la semejanza de lo pintado con lo real. <br /> <img align="left" src="8.jpg" height="264" width="419" hspace="10" vspace="5" id="Img7" onclick="return IMG1_onclick()" />Esto resulta ser natural sin alguna voluntad, pero siempre hay que tratar de no romper la verdad, no alterar la naturaleza. "En la pintura no hay error más peligroso y traicionero que la imitación del propio cuerpo. Creo que esto pasa porque el alma es el artista de su cuerpo: una vez lo creó por su cuenta; y ahora cuando de nuevo tiene que crear un cuerpo nuevo con la ayuda de tintas y pinceles repite la imagen en la que una vez ya había encarnado". Pero a dos retratos, a dos obras maestras que apreciaba más que todo y las que no abandonó hasta su muerte, les dio sus rasgos... Quien puede ir hacia la fuente no tiene que ir hacia la jarra. Leonardo da Vinci. El tratado de la pintura. Según mi opinión una de la reseñas más inteligentes y breves del conocido libro de Dan Brown "El código da Vinci" empieza con las palabras "Paul McCartney en una entrevista antes de un concierto confesó que casi tenía miedo de olvidar la letra de "Yesterday" y ahora está leyendo "El código de da Vinci" y no es capaz de pensar en algo más. Así se puede olvidar hasta a la misma madre. "El código da Vinci" no es sólo el libro del año, sino de diez años: es el análogo adulto de "Harry Poner'''. <br /> <img align="right" src="9.jpg" height="518" width="461" hspace="10" vspace="5" id="Img8" onclick="return IMG1_onclick()" />Es muy lamentable para el autor, pero no quieran colocar su obra encima del "Harry Potter", aunque parece que no hay quien no lo ha leído, quien no haya reflexionado sobre el tema... Nadie logró generar tantos rumores desde hace mucho tiempo. Pero Brown no puede conseguir el nivel de "El péndulo de Foucault" de Humberto Eco, el análogo estadounidense del "El código da Vinci". "Por lo que has vendido, por lo mismo has comprado"  así dicen los críticos breves. Aquí hay algo más profundo que la insatisfacción de la imperfección literaria. Es posible que en la misma forma de "El código" contada con todos los detalles para lograr ventas exitosas, no haya algo que nos pueda acercar a los códigos o al mismo maestro  a un Leonardo no comprendido y no visto. Borges, el maestro destacado de los laberintos, en "El evangelio apócrifo", corrige el texto canonizado: (34) Busca para buscar la felicidad, pero no para encontrar... Como se sabe la forma del laberinto se considera sagrada por algunas razones, una de las cuales consiste en que el mismo movimiento del laberinto es lo que transforma al hombre. Y también porque contiene lo infinito en el espacio limitado. Recordamos que en los laberintos no hay que volverse  y eso porque es imposible regresar al lugar precedente. Incluso si uno se ha encontrado en el mismo camino o en el mismo paso porque, corno dicen los físicos, "AEA y el flujo del tiempo ya es otro". Uno no puede ser seguro de que sabe realmente algo cuando recorre los laberintos de Leonardo da Vinci. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; </span> </p> </td> <td background="../../pedazos/pedasosnotas.gif" style="height: 1085px;">&nbsp; </td> </tr> </table> <img src="../../pedazos/pedasonotaab.gif" width="760" height="20"> </div> </td> </tr> </table> </body> </html>